¿Nacionalismo o patriotismo?

Filed at 10:42 am under Debate by Jesús Nava

Ya que yo mismo he mentado “la bicha”, es decir, el problema del nacionalismo en España, sea central o periférico, me animo a trasladar aquí, para debatir entre nosotros y con nuestros visitantes, el enlace a un post de Bakunin que había publicado en Filosofía Digital con motivo del referéndum sobre el Estatuto catalán: NACIONALIDAD, UN HECHO HISTÓRICO INOFENSIVO. Allí se incluye un breve intercambio que mantuve con Ferrancab, un amigo bloggero catalán, que se había definido como “nacionalista no patriótico”.

Suscribo por completo el fragmento de Bakunin. Nunca he leído una exposición e interpretación tan sensata de la naturaleza de la nacionalidad. Los pueblos que se enredan en nacionalismos separatistas o centralistas no sólo no participan, sino que más bien reniegan, de ese principio de fraternidad que se desarrolla en el mundo y que acabará convirtiendo, por fin, este pedrusco terrícola que gira en el espacio a una velocidad de vértigo, en una aldea global habitada por innumerables y variopintos pueblos con cultura, lengua y costumbres propias, pero sujetos a la ley común de la humanidad civilizada.

Pero el río de la política, es decir, la historia en acto, como diría Gramsci, ha discurrido siempre muy agitado en España. Y sus aguas están turbias. Se perdió una oportunidad histórica, durante la Transición del Antiguo Régimen al Nuevo (en realidad, unos simples retoques del Antiguo) de implantar la democracia y restaurar los Estatutos de autonomía que la Segunda República había otorgado a Cataluña, País Vasco y Galicia, tal como propugnaba la oposición clandestina al franquismo. La guerra civil, y la posterior dictadura, yuguló el atisbo de democracia republicana recién nacida, e implantó un nacionalismo centralista y españolista que aún perdura. El Estado de las Autonomías fue un bodrio legal concebido para intentar contentar a los franquistas y a los nacionalistas al mismo tiempo (el célebre “café para todos”, incluso para quienes no lo habían pedido), pero que lo único que ha conseguido es cultivar y hacer surgir nacionalismos por doquier, como quien cultiva champiñones.

El problema nacionalista en España no se solucionará sólo con elecciones presidenciales directas, sino con una democracia constitucional que “desparrame el poder”, como propugnaba Tocqueville, entre los municipios y las provincias. España es una nación, pero aún no es una patria, excepto para los patrioteros reaccionarios. La falta de democracia nos ha privado del legítimo y conveniente sentimiento patriótico, sea instintivo o reflexivo, que ha acabado desnaturalizado en nacionalismo, sea centralista o separatista. La nación es una abstracción política, que cada cual concibe a su manera, pero la patria es nuestro hogar común.

El patriotismo es un sentimiento; el nacionalismo, una ideología. Si logramos despertar el sentimiento en los españoles, la ideología se adormecerá, tal vez para siempre. Pero, por supuesto, es posible que yo esté equivocado, y que los pueblos de España estén condenados, por alguna ciega fatalidad que se me oculta, a seguir enfrentándose y odiándose por los siglos de los siglos, por un real, pero simple e inofensivo, principio histórico local, que unos exageran hasta el delirio y otros desprecian olímpicamente.

12 comentarios en “¿Nacionalismo o patriotismo?”


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Jesús Nava
March 14th, 2007
at 7:58 pm

“No hay nada más absurdo y más hostil al pueblo que poner como ideal de todas las aspiraciones del pueblo el llamado principio de la nacionalidad. La nacionalidad no es un principio humanitario; es un principio histórico, un hecho local que tiene, ciertamente, el derecho a ser generalmente reconocido lo mismo que cualquier otro hecho real e inofensivo.

Todo pueblo es involuntariamente lo que es y tiene derecho indudablemente a ser él mismo. Es lo que constituye el derecho nacional. Pero si existe de un cierto modo y no puede existir de otro, no se deduce de ello en modo alguno que tenga el derecho o que le sea útil considerar su nacionalidad y que habría que ocuparse de ella eternamente.

Al contrario, cuanto menos se ocupe de sí mismo y más impregnado esté de la idea general de la humanidad, más se revivificará y obtendrá un sentido interior de la nacionalidad” (Bakunin).


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Guardiani di faro
March 16th, 2007
at 10:39 am

Se es nacionalista cuando no se puede ser universal. Ser Español es ser conocido en todo el mundo; decir soy catalán, vasco o murciano no sirve más allá de los pirineos.

El nacionalismo se cura viajando.


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Jesús Nava
March 17th, 2007
at 2:58 am

Estimado guardiani:

Viajando no se cura nada, ni siquiera la melancolía. Que lo español sea más conocido, allende nuestras fronteras, que lo catalán o lo vasco, es tan obvio como que ese hecho no es un argumento a favor o en contra de otro hecho histórico, aunque sea local: el de la nacionalidad de ciertos pueblos de España.

Como carezco de prejuicios de cualquier tipo, incluyendo los políticos, me pareció buena idea sacar a debate el tema del nacionalismo en España, advirtiendo desde el principio que la ALCD no tiene ni va a tener ninguna posición oficial al respecto. Pero como veo que únicamente Lino y Manuel se lo han tomado en serio, me voy a centrar en el diálogo que sostengo con algunos nacionalistas en Filosofía Digital.

Un cordial saludo.


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J.J. Sánchez
March 17th, 2007
at 8:32 pm

El nacionalismo ya lo debatimos en otro post de este mismo blog Pinceladas históricas sobre el nacionalismo que publiqué en el Rincón del Ciudadano. Allí está plasmada mi postura personal sobre los nacionalismos.

No estoy de acuerdo en absoluto que este sea un problema de decisión democrática de los ciudadanos, pues nadie tiene derecho de apropiarse la capacidad de cambiar un hecho histórico y objetivo, como es la nación. Siguiendo ese razonamiento, el referéndum de autodeterminación debería repetirse al menos en cada generación cultural (según Ortega cada 15 años), pues debería contemplarse el mismo derecho al revés, es decir, la posibilidad de que una vez alcanzada la autodeterminación y ejercida, la mayoría fuera partidaria de volver al antiguo estado. Si no ocurre así, habría que contar también con la opinión de los muertos y los ciudadanos por nacer, algo que, obviamente, conduce al absurdo.

Los nacionalismos españoles actuales parten todos de la evolución de los regionalismos de finales del siglo XIX (cuando todo el mundo intentó desmarcarse de la responsabilidad del desastre colonial), aderezados por el componente individualista del Romanticismo.
Los actuales nacionalismos están sobrevalorados por el actual sistema oligárquico de partidos estatales como ya he explicado en otros post del Rincón del Ciudadano. Quedarían diluidos en un sistema presidencialista, donde todos los españoles eligiesen su presidente del gobierno y por la variedad de candidatos en los distritos donde se eligiesen por voto mayoritario.

Guardiani, al que siente el ser vasco o catalán pero no español, le da igual que viaje mucho o poco. El nacionalismo como ideología tiende a fijarse el los casos que cree afines, como Córcega, Québec, Escocia, etc., no se fija en los estados ya formados y consolidados. Y el peor patriotismo es el del nacionalismo sin Estado.


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Jesús Nava
March 17th, 2007
at 9:57 pm

Juan José:

En efecto, ahora recuerdo ese debate y tu artículo, que volveré a leer junto con los comentarios que allí intercambiasteis Lino, Joseph y tú. Te he puesto el enlace.

Una vez que lo haya leído, tal vez comente algo más. Pero ahora quería decirte que el origen histórico de los nacionalismos en España no explican la naturaleza de los mismos ni por qué se han convertido en una nueva religión para muchos, especialmente jóvenes. Las leyes frías y el Estado sin alma no conseguirán jamás entusiasmar a nadie. Todos los individuos necesitan identificarse con algo más grande que ellos mismos. En una sociedad que ya no cree en nada trascendente al individuo y que ha convertido el individualismo en una auténtica religión laica, los jóvenes se afilian, a falta de un sentimiento patriótico que los Estados no pueden suscitar, a los nacionalismos más extremos y, en ocasiones, violentos.

La suposición de que unas elecciones presidencialistas van a diluir el sentimiento nacionalista en una especie de patriotismo español, me resulta indigerible. El caso de los Estados Unidos no tiene ni remoto parecido con el español. Tú mismo desafiaste, ya sabes a quien, con una pregunta muy interesante y por la que te expulsó sin contempaciones de su blog, sin contestarte. Yo estaba esperando su respuesta. Tú le decías que si en unas presidenciales ganara, por ejemplo, Aznar, los nacionalistas vascos y catalanes renunciarían a sus planes soberanistas. Era una buena pregunta. Ahora te la hago yo a ti (¡te he pillado!). Ilústrame con tu respuesta, por favor.

Un abrazo.


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J.J. Sánchez
March 18th, 2007
at 1:47 am

Efectivamente, Jesús, eres un diablillo. No recuerdo exactamente la pregunta y no tengo tiempo de buscarla. Desde que ocurrió aquello, he hecho lo mismo que tú, informarme con las fuentes genuinas de la democracia y la política. Tampoco necesito el paternalismo intelectual de ningún Licurgo.
En algo he ganado para la formación de mi inteligencia crítica.
El nacionalismo en EEUU, país que procede de colonias de distinta procedencia, cultura e incluso religión, ha sido muy estudiado por sociólogos y politólogos. Casi todos coinciden en que la unión nacionalista y el fuerte sentimiento patriótico (date cuenta que el nombre es “Estados unidos…”) es debido al presidencialismo.
La respuesta del porqué, la deje en el debate enlazado, que no repito por no ser reiterativo.
Pero cuando hablo de dilución de los nacionalismos en la España actual no me refiero a que este vaya a desaparecer, ni a disminuir siquiera, sino que perdería la fuerza coactiva por la fuerte cuota de que goza en esta partitocracia, muy superior la proporción de los votos que recibe.

La unión de las dos, presidencialismo y diputados de distrito, desmontarían en la práctica y harían innecesarias las cesiones estatales a las oligarquías nacionalistas periféricas actuales que han tenido que practicar en mayor o menor medida, los partidos de turno de gobierno.

Saludos y libertad


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Jesús Nava
March 18th, 2007
at 1:52 pm

Estimado Juan José:

Al decir que “cuando hablo de dilución de los nacionalismos en la España actual no me refiero a que este vaya a desaparecer, ni a disminuir siquiera, sino que perdería la fuerza coactiva por la fuerte cuota de que goza en esta partitocracia, muy superior la proporción de los votos que recibe”, coincido totalmente contigo. Interpretaba que creías que las elecciones presidenciales acabarían con el nacionalismo o patriotismo de tierra chica, lo que me resulta inverosímil. Pero, en efecto, aún estaríamos a tiempo de cortar la mecha prendida que dirige directamente al polvorín de los separatismos, implantando una democracia, no autonomista ni federalista, sino municipalista, compatible, por supuesto, con un gobierno central fuerte, aunque con pocas competencias. Estamos de acuerdo en que el sistema proporcional ha sido nefasto para la vida política española y que ha permitido el miserable festín partitocrático a costa del Estado y de toda la nación.

Lo que está haciendo ahora el gobierno del PSOE, repartiéndose el Estado con los separatistas como si fuera una tortilla española, eso, como ya he dicho, no tiene nombre. ¡De cuántas afrentas al país no tendrá que responder este partido que se cree con derecho, por tener el apoyo de la mayoría, a rehacer el Estado a su capricho! ¡Cuántas lamentaciones no tendrán que entonar en el futuro los que apoyan a estos bucaneros de la política por la simple razón de que son antiderechas! ¡Menudos demócratas están hechos todos! ¿Es que no saben que la justicia, es decir, el Estado de Derecho es el límite que no puede jamás traspasar la mayoría sin convertirse en tirana? Para hacer cambios en la constitución del Estado no tienen por qué contar con el PP, por supuesto, pero es imperdonable que no consulten a los ciudadanos. ¿Acaso el país es suyo?

En fin, con una democracia constitucional y libre de verdad, los nacionalismos perderían fuelle inmediatamente, porque el común de los españoles, en todas las comunidades, lo único que quiere es que le dejen trabajar y vivir en paz.

Gracias. Saludos cordiales.


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Lino Moinelo
March 19th, 2007
at 4:37 pm

Hola:

No estoy de acuerdo con comparar la situación previa a la formación de los EUA, de los estados políticos completamente formados existentes entonces, con la de unas regiones de una Estado formado hace varios siglos, que han tomado ciertos factores culturales no oficiales en todo el Estado, como bandera y motivo de exclusión.

No solo no solucionará el nacionalismo, sino que lo acrecentará y convertirá a las regiones o zonas donde se forme esos estatutos “especiales”, en islotes de totalitarismo social.

Otra cosa es que se decida por mutuo acuerdo democrático, tanto esas zonas “diferenciadas” como la relación entre ellas y el resto. Pero nunca como cesión o trato preferente.

Un saludo.


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J.J. Sánchez
March 19th, 2007
at 8:42 pm

Estimado Jesús:

Exactamente, eso es lo que te quería trasmitir sobre la dilución. Pretender que el presidencialismo se va a cargar los nacionalismos periféricos es una ingenuidad.
Pero si que sería una buena arma para impedir el saqueo del Estado, que hoy practica el PSOE pero que mañana hará lo propio el PP. Recuerda la primera legislatura de Aznar, en la que se aumentó el porcentaje de recaudación directa del IRPF para catalanes y vascos, se suprimió el servicio militar obligatorio, los Gobiernos Civiles, etc., medidas que jamás hubiese tomado el PP en la segunda legislatura con mayoría absoluta.

Un abrazo.


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J.J. Sánchez
March 19th, 2007
at 8:52 pm

Estimado Lino

Supongo que tu respuesta será global de todo lo que se ha dicho.
Por lo que a mi respecta en ningún momento he comparado como analogía histórica a EEUU y los estados europeos entre ellos España.
Lo único que mantengo como hipótesis muy seria y a tener en cuenta es que si el presidencialismo ha fortalecido la unidad nacional de un país formado por varios núcleos de diferentes culturas y tradiciones y con fines políticos distintos, mucha mayor razón par pensar que puede hacer la misma función en un estado con varias regiones que han compartido, se mire como de quiera, la misma historia confluyendo en un Estado común.

Un abrazo.


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Jesús Nava
March 19th, 2007
at 9:36 pm

Lino:

Por supuesto que, con el actual sistema de autonomías, darles un estatuto especial a comunidades que están en manos de nacionalistas que ya no disimulan sus pretensiones separatistas o soberanistas, las convertiría en islotes de totalitarismo. Dichos estatutos hubieran tenido sentido hace treinta años, durante la Transición, si se hubiera instaurada una verdadera democracia en el país. Ahora, incluso con una democracia y una descentralización administrativa a favor de los ayuntamientos, no sé qué pasaría o qué habría que hacer con las autonomías históricas o con las artificiales que se han creado. Las primeras aún podrían tener sentido, como medida de inteligencia política, si sirvieran para atemperar las violentas pasiones nacionalistas que bullen en su seno, siempre que no despertaran la envidia política, en otras comunidades, pero ¿y las demás? ¿Quién le quita el cascabel al gato una vez que se ha enamorado de él? ¿Tendrían sentido dichas autonomías, con sus gobiernos y parlamentos, en una democracia que “desparrame el poder”?

Juan José:

La diferencia fundamental entre la Constitución de los Estados Unidos y la de España, es que allí se buscó la manera de introducir un gobierno central para defender mejor los intereses comunes de los Estados, y acabó siendo un factor de unión. Pero aquí, partimos de un centralismo que no satisface las necesidades de libertad de los ciudadanos ni de autonomía de las comunidades y municipios, y que los nacionalistas aprovechan para convertirlas en aspiraciones de independencia, que no de libertad.

No obstante, creo que son asuntos a discutir, democrática y libremente, entre todos los españoles, de todas las comunidades, en un período constituyente de la democracia. De momento, me basta este intercambio de pareceres y mis reflexiones, aquí y en FD, para comprender que el mejor remedio para curar a los pueblos, grandes o chicos, de la enfermedad nacionalista es el patriotismo o pasión por la libertad política y por la igualdad democrática. Aún así, reconozco que el fanatismo y la locura no tienen cura.

Gracias por vuestra ayuda. Salud y libertad.


Publicado por
Lino Moinelo
March 20th, 2007
at 6:56 pm

Juan José

Si, el mio es un comentario general de todo lo que se ha expuesto. Pero en lo que quiero incidir, es en que hay que dejar claro que aquí no se cede y que la fuerza o la violencia no son posturas válidas para el dialogo ni factores de diferenciación. Si se reivindica la pertenencia del estado de los ciudadanos, sinceramente, insinuar estos “regalos” por otro lado, me parece erroneo. Y perdonarme si soy un poco bruto escribiendo, es que soy de ciencias.

Está claro que la situación actual de las autonomías, está interfiriendo un poco en mis pensamientos. Pero es que hasta que no haya evidencia de que por fin, en España se desea de verdad solucionar estos problemas politicos y sociales, desde la democracia, adelantar estos conceptos me resulta arriesgado.

Creo que dentro o paralelamente a esas cortes constituyentes, con representantes no elegidos por partidos, sino todos aquellos individuos que por su trayectoria, el pueblo les haya elegido, debería haber una comisión especial sobre este tema, en donde se explicara de forma transparente y con una difusión notable entre los ciudadanos de lo siguiente:

- Justificación historica VERDADERA de la situación política y cultural, que ha desembocado en lo actual. Aclarar que regiones han sido realmente estado, corona o reino; las guerras de sucesión y sus implicaciones, así como las medidas tomadas después, entre otras cosas.

- Explicación de las distintas formas de estado y que implicaciones a nivel legal, económico, etc tendría, para que se pudiera elegir adecuadamente y ver cual de ellas representa mejor las necesidades, intereses y sentimientos patrioticos del pueblo.

- Control sobre la posible inferencia de intereses oligárquicos en esta comisión , para evitar la inclusión de los tópicos tradicionales (español=facha)

- Posibilidad y reconocimeinto a otras regiones que hayan desarrollado algún tipo de regionalismo o similar, para acceder a estas mismas opciones. Las cuales, no serán ninguna cesión sino un esfuerzo por parte de todos.

Una vez esta comisión alcanzase el final de su trabajo, y con las conclusiones adecuadamente difundidas y debatidas por la sociedad a todos los niveles, se propondrían diferentes modelos de estado con sus caraterísitcas (competencias, administración, financiación, etc), para que los ciudadanos eligiesen.

No se si esto resultará demasiado ingenuo, pero si Zapatero se atreve a decir la tontería de lo de la Alianza de civilizaciones, ¡como no vo a decir yo esto, que demonios!

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