El ciudadano indefenso

Filed at 10:07 am under Artículos and Opinión by Luis I. Gómez

“La democracia es una forma incómoda de Estado. Incómoda para los ciudadanos, obligados a informarse y participar activamente en la vida socio-política de su Estado si quieren coparticipar de forma responsable en la toma de decisiones. Ello supone una gran inversión de tiempo y un profundo sentido de la responsabilidad. Más incómoda es para los gobernantes. El ciudadano vota a sus representantes, puede retirarles su confianza, incluso en algunos Estados decide directamente sobre las leyes. ¡Qué molesto! Es preferible gobernar súbditos sumisos y temerosos que ciudadanos conscientes de su responsabilidad. Por ello es necesario convertir al pueblo en una masa voluntariosa de siervos, con todos los derechos sobre el papel, pero incapaces de reclamarlos como suyos. Para ello se ha de desarmar al ciudadano. Los hombres desarmados caen en la indefensión, son temerosos y acuden al Estado buscando la solución a sus miedos.”

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El vencedor siempre desarma al vencido. Ha de ser así, pues ha de evitarse la venganza del vencido y su sumisión sólo es posible si se le imposibilita un rearme.

Desde los tiempos antiguos se ha repetido este esquema; los griegos, los romanos lo practicaban de forma totalmente consecuente pues, de lo contrario, toda victoria hubiese sido en balde. Nada ha cambiado y las últimas guerras así nos lo muestran. En ocasiones funciona, en otras no. No olvido que en 1918 no funcionó. Recuerden.

El Señor tiene las armas, el vasallo no, no se le está permitido. En una democracia las armas son los votos y no hay señores y vasallos pues todos tienen voz y voto. Democracia es el gobierno del pueblo: la ley, el derecho, la violencia para imponerlos emanan del pueblo. Día a día, mes a mes. Esa es la teoría.

La democracia es una forma incómoda de estado. Incómoda para los ciudadanos, obligados a informarse y participar activamente en la vida socio-política de su estado si quieren coparticipar de forma responsable en la toma de decisiones. Ello supone una gran inversión de tiempo y un profundo sentido de la responsabilidad. Más incómoda es para los gobernantes. El ciudadano vota a sus representantes, puede retirarles su confianza, incluso en algunos estados decide directamente sobre las leyes.

¡Qué molesto! Consultar al ciudadano entorpece frecuentemente la acción de los gobernantes y resta flexibilidad a la acción de gobierno. Es preferible gobernar súbditos sumisos y temerosos que ciudadanos conscientes de su responsabilidad. Por ello es necesario convertir al pueblo en una masa voluntariosa de siervos, con todos los derechos sobre el papel, pero incapaces de reclamarlos como suyos. Para ello se ha de desarmar al ciudadano. En sentido real y figurado. Sin armas y sin voz. Los hombres desarmados caen en la indefensión, son temerosos y acuden al Estado buscando la solución a sus miedos. Al mismo tiempo hay que mantener un cierto nivel de intensidad en la amenaza: los criminales son convertidos en pacientes, indultados, reinsertados, apenas encerrados. Hay que mantener un cierto nivel de incertidumbre: las leyes cambian con los ganadores en cada legislatura, los principios constitucionales se acotan con reglamentos liberticidas, la libertad para educar ciudadanos libres se limita con adoctrinamiento, se prolongan los períodos legislativos y no se pregunta nunca al ciudadano, cada vez más ocupado con sus miedos, más acostumbrado a elegir unas siglas que un quién, una idea fútil que un programa que jamás lee. Cada cuatro años.

Hemos llegado allí donde ellos querían tenernos: la dictadura. Temerosos, inseguros de nosotros mismos consentimos, incluso aplaudimos cualquier medida encaminada a la construcción de un “todo va bien” ficticio. Refugio de ciudadanos indefensos, cueva húmeda y lúgubre en la que apenas penetra la luz de la libertad. Videovigilancia en las calles, en los correos de Internet, en las lineas de teléfono, adoctrinamiento ideológico en las escuelas, en los medios de comunicación. Y propaganda del miedo: terrorismo, cambio climático, balcanización de un país. Nos ponemos en manos del estado en la esperanza de ganar seguridad, inconscientes de que vendemos para ello nuestra libertad. Aceptamos vivir en nuestras “cárceles-cuevas” rodeados de cámaras, de verjas, de sistemas de alarma, encerrados en nuestro miedo mientras los criminales, los terroristas, los liberticidas nos acechan -libres- como lobos. Somos las ovejas en el redil. Hemos olvidado que somos nosotros quienes hemos de decidir quién nos representa, quién nos gobierna, cómo nos gobierna, para qué nos gobierna. Y no cada cuatro años, o cada ocho. Todos los días. Hemos olvidado que somos nosotros los responsables primeros de nuestra propiedad privada, de nuestras vidas, de las vidas de nuestros hijos, de nuestros vecinos. Hemos olvidado que la defensa de la vida de otro puede costar la nuestra.

No es necesario acabar con la democracia, no hace falta una nueva revolución. El pueblo soberano, con su miedo, se ha encargado de ello. Ha permitido que le desarmen, que le quiten la voz firmando una capitulación irreversible.

Saludos.

11 comentarios en “El ciudadano indefenso”


Publicado por
Carlos Luís
September 1st, 2007
at 10:49 pm

TV, fifty years working for that!!!


Publicado por
Ocol
September 4th, 2007
at 9:58 pm

Me temo que hace falta una revolución… para acabar con la dictadura. Una revolución pacífica y ciudadana, para alcanzar por fin la democracia.

Magnífico artículo. Es difícil expresarlo mejor.


Publicado por
Regina
September 5th, 2007
at 8:23 pm

Muy bueno el artículo. Pero me pregunto yo hasta qué punto no es eso culpa nuestra. Quiero decir, que si, a quien corresponda, no le conviene realizar su trabajo como es debido, en favor de intereses lejanos a los del propio pueblo, no es excusa, para mi, como cuidadano, dejar de velar por ellos en pos de una vida más cómoda, más adinerada, o con menos responsabilidades. Igual culapbilidad tiene el político corrupto que el cuidadano indiferente, diferente grado, es verdad, pero mismo delito.


Publicado por
Manuel Lissén
September 6th, 2007
at 9:50 am

Totalmente de acuerdo, Regina. Me interesa mucho tu punto de vista: ¿cómo harías tú para hacerle ver a la gente justamente eso que dices? Quiero decir, en un país donde la gente desconfía de la clase política y al mismo tiempo dice que no le importaría que le subieran los impuestos, donde hemos llegado al extremo casi de no poder hablar de política porque enseguida se adoptan posturas irreconciliables, ¿cómo se le dice a la gente que una buena democracia representativa no puede ser sólo auténticamente representativa, sino, sobre todo, auténticamente demócrata?

Gracias por escribir a ambos.

Un saludo.


Publicado por
Ocol
September 6th, 2007
at 11:27 pm

En muchas ocasiones, cuando alguien se queja de los políticos delante mío, le digo: “La culpa es tuya. Tú los has puesto ahí, tú los has votado, tú aceptas este sistema partitocrático. Es tu responsabilidad. Aparte de quejarte, ¿qué estás haciendo para cambiarlo?”.
Desgraciadamente esta táctica “agresiva” casi nunca funciona. Y además no me hace nada popular, me temo.
Aunque al menos consigo que muchos dejen de quejarse cuando yo estoy presente. Algo es algo.

En fin, si tenéis alguna forma mejor de hacer ver a la gente la realidad, me encantaría conocerla.

Un saludo.


Publicado por
Lino Moinelo
September 7th, 2007
at 8:07 pm

Hola Ocol.

Me alegra verte de nuevo por aquí. Hemos recordado algunas veces aquel debate sobre el voto en blanco, pensando en recuperarlo.

Pues ente todos intentamos explicar y mostrar lo que nos perdemos al no haber democracia. Decir que no votas a ninguna persona, votas a unas letras que corresponden a una lista de señores que tu no pones, y sobre los cuales no tienes ningún tipo de control … hasta dentro de cuatro años. Esa actitud agresiva también la he utilizado alguna vez con el mismo resutlado que el tuyo. Pero esta que digo ahora es mucho mejor. La gente piensa que está poniendo a alguien con su voto, pero al explicarles la verdad, se quedan pensativos. Que hagana continuación ya es otra cosa.

En eso estámos

Saludos cordiales


Publicado por
Manuel Lissén
September 8th, 2007
at 9:11 am

Creo que la mayoría de las personas tejemos nuestra personalidad a base de patrones de conducta que vemos y nos gustan, o por reacción contra otros que nos resultan desagradables.

La mayoría de la gente vive inmersa en unas circunstancias tales que no suelen tener tiempo para pensar, de manera que asimilan aquellos patrones que, instintivamente, cree que le van a asegurar la supervivencia y – a ser posible – el éxito, dentro de sus circunstancias. Sólo una pequeña minoría es capaz de revelarse contra sus circunstancias y, de estos, sólo una mínima fracción atesora los referentes y la voluntad suficientes como para formar su propia personalidad en medio de las dificultades. En conclusión, la mayoría de la gente sólo quiere vivir tranquila, y los que no lo consiguen están tan confundidos que, al final, asumen el papel de vengadores, dedicándose a joder la tranquilidad de sus prójimos.

Mi opinión es que los políticos saben cómo sujetar el equilibrio social por tres vías: creando referentes, creando dependencia y ofreciendo al resto de los mortales un teatro de marionetas donde unos y otros tienen papeles claros y asimilables y donde el lenguaje juega a favor de sus intereses. Todo esto no quiere decir – en mi opinión – que haya nadie suficientemente poderoso como para, por sí mismo, ser capaz de cambiar el modo de vida de nadie; simplemente los políticos saben mantenerse en lo alto de la ola.

De entre estos tres perfiles: el del abnegado, el del renegado y el del iluminado, ¿a cuál creéis que se parece más nuestro modo de “ser ciudadanos”? Si quisiéramos verlo desde una perspectiva superficial, de algún modo, representamos una fuerza de fricción que se opone a la persuasión de los políticos, luego deberíamos ser renegados, pero no creo confundirme si digo que todos nosotros, a un nivel muy profundo, somos abnegados: gente que ha construido su personalidad no tanto por negación de unos lejanos referentes sociales como por afirmación de los valores que algunas personas valiosas han representado.

La mayoría de los ciudadanos no guardamos un rencor insoluble contra nadie ni nada; nuestros actos están condicionados por el miedo, por la dependencia, la inercia, la convención social… En nuestra vida cotidiana, solemos jugar al odio y al amor con balas de fogueo: que duelen, pero raramente matan, y no forma parte de nuestra agenda diaria preocuparnos por lo que pase a 200 m. de nuestra casa, aunque nos compunja lo que pasa a 15.000 Km. Nadie ni nada puede evitar que toda sociedad evolucione hacia una situación permanente en la que los políticos quieren hacer de maestro de ceremonia, los renegados se dedican a tirar piedras sobre su tejado y los abnegados están más preocupados por causar buena impresión que por disfrutar.

Sin embargo, hay más flecos sueltos en esta historia: siempre que nos acerquemos como renegados a la gran masa abnegada, se producirá el rechazo de la manada – como si fuéramos hienas que van a cazar al más débil: la manada se cierra alrededor -, pero si nos acercamos al resto como vendedores de hilo, es decir, si nos presentamos como iguales, si demostramos ser respetuosos y animarles a que remeden el tejido de sus vidas con auténticos referentes, habremos hecho algo bueno, porque además estaremos respetando su libertad para elegir.

Siempre me ha parecido honesto reconocer que el mundo no tiene solución a sus problemas. Todos somos causa y consecuencia de lo que pasa en el mundo. No somos mejores a la gran mayoría de la gente, aunque sí hay personas que, en el camino de la vida, están muy por delante (y si no, ahí tenéis a algunos comentaristas de blogs que son increíbles). No me parecería honrado creer que somos mejores y tenemos la solución: eso nos convertiría en iluminados. Pero yo no soy más que un hombre que se siente afortunado por la gente que tiene alrededor y las oportunidades que le ha dado la vida. Explicarle a la gente lo mal que está la democracia… pero, ¿la gente sabe ni siquiera lo que es ser ciudadano? ¿Qué es democracia? ¿Han visto alguna vez en su vida a un ciudadano auténtico? ¿Saben de la historia de alguna persona honrada que no acabara mal, que no fuera ridiculizada, que no pasara por vicisitudes desagradables o, incluso, viera correr peligro a su vida? ¿Cómo se le puede decir a nadie que abrace todo esto con los ojos cerrados? ¿De dónde nace esta fe sin santos ni profetas? ¿Qué clase de ilusión puede tener nadie por convertirse en un mártir político?

No. No es ni mucho menos fácil. No lo es porque tengo la impresión de que ni siquiera nosotros tenemos claro quiénes somos y qué podemos hacer. Cuánto menos los que no saben lo que es la libertad.

Un saludo.


Publicado por
Mª Dolores
December 27th, 2007
at 9:18 am

Me ha costado dar este paso, pero aquí estoy. Dispuesta a aprender.

Posiblemente el 90% de los ciudadanos vivimos en la más absoluta ignorancia de todo lo referente a política. Cuando hablamos de política y políticos, lo hacemos con una total resignación , como si estuviésemos hablando de algo que no va con nosotros, de algo que no alcanzaremos nunca a entender, ni por supuesto participar activamente. Solo sabemos que cada cuatro años echamos una inútil papeleta a una inútil urna, para que unos cuantos vivan muy bien a costa de muchos millones…Y todo sigue igual o peor cada día.

Los ricos más ricos. Los pobres más pobres..La jóvenes cada día más ignorantes y consumistas. Los valores por los suelos..La dignidad humana en extinción como el resto del planeta…No quiero parecer pesimista , aunque si he dado este paso y me atrevo a escribir en esta web, pese a mi ignorancia,es porque veo las cosas muy mal y me gustaría hacer algo. No quiero quejarme inútilmente con los brazo cruzados.

El 90% de la población somos analfabetos en democracia (yo me incluyo). Es triste pero real. Y así ocurre lo que ocurre.


Publicado por
Mª Dolores
December 27th, 2007
at 4:06 pm

Errata “mu gorda”en mensaje anterior: Quitar el acento a analfabetos y poner a estuviésemos. Cosas del directo ¡jope..!


Publicado por
Jesús Nava
December 28th, 2007
at 6:15 pm

Bienvenida a nuestro blog, Mª Dolores. Corregidas las erratas. No te preocupes, hasta el mejor escribiente echa un borrón. Y aquí no importan la gramática o la sintaxis, sino las ideas y el corazón.

Un cordial saludo.


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