El despotismo y la corrupción se extinguen con reformas o revoluciones
“Al contemplar las revoluciones resulta fácil percibir que puedan surgir por dos causas distintas: una, evitar una gran calamidad o superarla; la otra, obtener un bien grande y positivo. En las que se deben a la primera causa, el ánimo se enciende y se inflama, y la reparación, que se obtiene con peligro, se ve demasiadas veces mancillada por la venganza. Pero en las que se deben a la segunda, el ánimo, más bien animado que agitado, se concentra serenamente en el objeto. La razón y el debate, la persuasión y la convicción, se convierten en las armas del enfrentamiento, y no es sino cuando se intentan reprimirlas cuando se recurre a la violencia. Cuando los hombres se unen para ponerse de acuerdo en que algo es bueno, si se pudiera obtener, como el alivio de la carga de las contribuciones y la extinción de la corrupción, ya ha alcanzado más de la mitad del objetivo. Lo que aprueban como fin lo promoverán por sus medios.â€
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Jamás se ha ofrecido a Inglaterra y a toda Europa una oportunidad tan grande como la que brindan las revoluciones de América y de Francia. Gracias a la primera, la libertad tiene un campeón en el mundo occidental, y gracias a la segunda, en Europa. Cuando se sume a Francia otra nación, apenas si el despotismo y el mal gobierno osarán presentarse en público.
EL ESPAÑOL ESCLAVIZADO Y EL ALEMÃN INSULTADO ESTÃN EMPEZANDO A PENSAR: CUANDO UN PUEBLO ESTà IMBUIDO DE LA LIBERTAD TODO RECUPERA UN ORDEN
Por utilizar una frase hecha, las cosas se están calentando en toda Europa. El alemán insultado y el español esclavizado, el ruso y el polaco están empezando a pensar. En adelante, la era actual merecerá que se la llame Edad de la Razón, y la generación actual aparecerá ante el futuro como el Adán de un mundo nuevo.
Cuando todos los gobiernos de Europa estén basados en el sistema representativo, las naciones se conocerán mutuamente, y cesarán las animosidades y los prejuicios fomentados por la intriga y el artificio de las cortes. El soldado oprimido pasará a ser un hombre libre, y al marinero torturado ya no volverán a llevárselo a rastras por la calle, como un delincuente, sino que continuará tranquilo su viaje mercantil.
Mejor serÃa que las naciones siguieran pagando a sus militares todas sus vidas, y les dieran su licencia, y les devolvieran a la libertad y a sus amigos y cesara la recluta, en lugar de mantener tamañas multitudes al mismo costo en una condición de inutilidad para la sociedad y para sà mismos. Tal como han venido tratando a sus soldados hasta ahora la mayorÃa de los paÃses, cabrÃa decir que los soldados no tienen ni un amigo.
Rechazados por los ciudadanos que temen se trate de enemigos de la libertad, y demasiado a menudo insultados por quienes los mandan, su condición era la doble opresión. Pero cuando un pueblo está imbuido de los principios de la libertad, todo recupera un orden, y el soldado, tratado civilmente, corresponde a este trato.
Al contemplar las revoluciones resulta fácil percibir que puedan surgir por dos causas distintas: una, evitar una gran calamidad o superarla; la otra, obtener un bien grande y positivo; y cabe distinguir las dos por los nombres de revoluciones activas y pasivas.
En las que se deben a la primeras causa, el ánimo se enciende y se inflama, y la reparación, que se obtiene con peligro, se ve demasiadas veces mancillada por la venganza. Pero en las que se deben a la segunda, el ánimo, más bien animado que agitado, se concentra serenamente en el objeto. La razón y el debate, la persuasión y la convicción, se convierten en las armas del enfrentamiento, y no es sino cuando se intentan reprimirlas cuando se recurre a la violencia.
¿HABRà ALGUIEN QUE DIGA QUE REDUCIR LOS IMPUESTOS, PREVER LAS DESGRACIAS, ALIVIAR LA POBREZA O EXTIRPAR LA CORRUPCIÓN ES ALGO MALO?
Cuando los hombres se unen para ponerse de acuerdo en que algo es bueno, si se pudiera obtener, como el alivio de la carga de las contribuciones y la extinción de la corrupción, ya ha alcanzado más de la mitad del objetivo. Lo que aprueban como fin lo promoverán por sus medios.
¿Habrá alguien que diga, en el estado actual de las contribuciones excesivas, que recaen de forma tan pesada sobre los pobres, que una remisión de cinco libras al año de las contribuciones para ciento cuatro mil familias no es algo bueno? ¿Habrá quien diga que una remisión de siete libras al año a otras cien mil familias pobres y de diez mil libras al año a cincuenta mil familias pobres y de viudas no son cosas buenas?
Y por seguir un paso más en esta ascensión, ¿habrá quien diga que el prever las desgracias a que está sometida la vida humana, al garantizar seis libras al año a todas las personas pobres, en apuros o arruinadas de los cincuenta a los sesenta años, y de diez libras al año a partir de los sesenta, no es algo bueno?
¿Dirá alguien que una abolición de dos millones de tributos para beneficencia a los dueños de casas, y de toda la contribución sobre casas y luces de ventanas y de la contribución sobre la transmisión, no es algo bueno? ¿O quien diga que el abolir la corrupción es algo malo?
Por todo ello, si el bien que se puede obtener merece una revolución pasiva racional y que no cueste nada, serÃa mala polÃtica preferir esperar a una calamidad que fuerce una revolución violenta. No puedo creer, habida cuenta de las reformas que se están aprobando y difundiendo por toda Europa, que Inglaterra se vaya a permitir ser ella la última, y cuando se ofrecen calmadamente la ocasión y la oportunidad, es mejor eso que esperar a una necesidad turbulenta.
Cabe considerar como un honor para las facultades animales del hombre obtener reparación mediante el valor y el peligro, pero es mucho mayor el honor para las facultades racionales si se logra el mismo objetivo mediante la razón, la transacción y el consentimiento general.
LAS REFORMAS NO DEBEN IR MÃS RÃPIDO DE LO QUE DICTEN LA RAZÓN Y EL INTERÉS DE LA PROPIA NACIÓN
Sé que es la opinión de muchas de las personalidades más ilustradas de Francia (siempre habrá quienes vean más allá que otros en los acontecimientos), no sólo entre la masa general de los ciudadanos, sino entre muchos de los principales miembros de la antigua Asamblea Nacional, que el plan monárquico no continuará muchos años en ese paÃs.
Han concluido que, como la sabidurÃa no puede hacerse hereditaria, tampoco debe hacerse hereditario el poder; y que para que un hombre merezca un millón de libras esterlinas al año de una nación deberÃa tener una mente capaz de comprender desde un átomo hasta un universo, y si la tuviera estarÃa por encima del cobro de un sueldo.
Pero no deseaban dar la impresión de conducir a la nación más rápido de lo que dictaban la razón y el interés de la propia nación. En todas las conversaciones sobre este tema a las que he asistido, la idea era siempre de que cuando llegue el momento, por la opinión general de la nación, el método honorable y liberal serÃa hacer un buen regalo de una sola vez a la persona, quienquiera que sea que desempeñe entonces las funciones monárquicas, para que se retire a gozar de la vida privada, en posesión de su parte de los derechos y los privilegios generales, y sin tener que dar más cuentas al público de lo que hace con su tiempo y de su conducta que cualquier otro ciudadano.
A medida que las reformas, o las revoluciones, según el nombre que se les dé, se extiendan entre las naciones, esas naciones formarán asociaciones y convenciones, y cuando unas pocas se confereden asÃ, la marcha irá rápida, hasta que despotismo y el gobierno corrupto queden totalmente expulsados, al menos de dos sectores del mundo, Europa y América.
Entonces podrá obligarse a que cese la piraterÃa argelina, pues si existe es únicamente por la polÃtica maliciosa de los gobiernos antiguos, enfrentados unos con otros.
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THOMAS PAINE, Derechos del hombre, segunda parte. Alianza Editorial, Madrid, 1984. Traducción: Fernando Santos Fontenla. Publicado simultáneamente en Mundo Libre Digital.
9 comentarios en “El despotismo y la corrupción se extinguen con reformas o revoluciones”
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Publicado por Isidro February 21st, 2008 at 1:13 am |
Estamos de acuerdo en que la Revolución americana fue una revolución por la libertad.En lo que no estoy de acuerdo es en que la Revolución Francesa fuese similar.En la francesa primó la lucha por la igualdad que devino en lucha de clases,movimientos obreros,etc…hasta llegar a los movimientos totalitarios que originaron la II GM.En Europa está aún pendiente la revolución por la libertad que ya hicieron los americanos.Y es esa la que nos podrá traer la democracia. |
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Publicado por Román February 22nd, 2008 at 9:56 am |
Comparto la opinión del comentario acerca de la lucha por la libertad que finalizó con la creación de los Esstados Unidos en 1776. Pero creo que en España estamos más atras en la carrera por la libertad de lo que estabn ellos en su dÃa. En primer lugar se debe recuperar la condición de ciudadano individual, con pensamiento libre y criterios propios. Actualmente lo que se llama “ciudadanÃa” se ha reducido a la “masa” que decÃa Ortega. Creo que debemos comenzar por la Revolución de las masas. No pensaba votar en estas elecciones, como ya he hecho en otras ocasiones, pero visto que nuestros polÃticos profesionales consideran un triunfo una participación del 40 % y los votos en blanco o nulos no sirven más que para nada, pues nadie los interpreta, he decidido votar al partido que quiera reformar la ley electoral e intentar cambiar el panorama actual de reparto de poder. Y ¡oh sorpresa!, sólo hay un partido que lo lleve en su programa electoral, se llama UPyD y es el partido vulgarmente llamado de Rosa DÃez. No sé si servirá de algo pero no me perdonarÃa el intentarlo. |
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Publicado por Isidro February 22nd, 2008 at 9:22 pm |
Estimado Román: CometerÃas un error votando, el sistema no se puede reformar desde dentro(por muy buenas intenciones que tenga R.DÃez).La ley Hon’t y el propio sistema proporcional lo impiden.Está autoblindado.Te dejo un enlace donde discutà todo esto, por si te interesa http://www.ciudadanosenblanco |
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Publicado por Jesús Nava February 22nd, 2008 at 9:39 pm |
No puedo comprender ni aceptar la disociación dualista y esquizoide de la libertad y la igualdad. La igual-libertad es el alma de la democracia, cosa que hasta Montesquieu comprendió, pero que ni los más conspicuos republicanos del momento, con verborrea democrática, pero corazón aristocrático, no acaban de entender: “La virtud en una República es sencillamente el amor a la República. El amor a la República en la democracia es amor a la democracia, y éste es AMOR A LA IGUALDAD. Es además AMOR A LA FRUGALIDAD. Es pues una máxima verdadera que para que se ame la igualdad y la frugalidad en una República es preciso que las leyes las hayan establecido”. Ya decÃa Maquiavelo que el pueblo debÃa tener cuidado con los que dicen trabajar por la libertad, porque es posible que estén pensando sólo en la suya, no en la libertad democrática o -como la llamaba Tocqueville- la “idea JUSTA de libertad”. Y lo único que hace falta para confirmar la sospecha de Maquiavelo, respecto a algunos individuos, liberales sólo para sà mismos, es oÃr la cantinela de los derechos individuales, como si éstos fueran separables de los colectivos. “El derecho de uno solo no es derecho alguno”, sentenció Spinoza. Y, por su parte, Robespierre: “Hay opresión contra el cuerpo social, cuando uno sólo de sus miembros es oprimido. Hay opresión contra cada miembro del cuerpo social cuando el cuerpo social es oprimido. Cuando el gobierno viola los derechos del pueblo, la insurrección es, para el pueblo y para cada porción del pueblo, el más indispensable de los deberes. Cuando falta la garantÃa social a un ciudadano, él vuelve al derecho natural de defender por sà mismo todos sus derechos”. En cuanto a votar por un partido porque piensa cambiar la ley electoral (¿en qué sentido? ¿para devolver la soberanÃa al pueblo, que los simios trepadores de todos los partidos le han robado, o para disfrutar del botÃn de la partitocracia?), ¿estáis de broma? ¿Creéis acaso que eso cambiará algo? ¿No sabéis que la derechona de Fraga, durante la transición, era partidaria de elecciones uninominales por distrito? ¿Por que serÃa? En fin, cómo se nota que no habéis bebido en las fuentes claras y puras de los verdaderos demócratas, los que lucharon por la libertad y la igualdad de todos los ciudadanos, en un régimen polÃtico de soberanÃa popular. Porque, ¡vamos, hombre!, rectificar a Paine -que luchó y arriesgó su vida por la revolución Americana y por la Francesa-, o a Jefferson -protagonista de la primera y espectador comprometido de la segunda- diciendo que en realidad “el partido de los patriotas franceses” no luchaba por la libertad, no deja de ser hilarante saliendo de la boca de patriotas de salón y revolucionarios teóricos de cartón-piedra. Francamente, estoy harto de leer a fieros leones rugiendo en Internet que, en la calle, donde se debe luchar por la libertad, no son sino tÃmidas gallinas. Libertad e igualdad para todos, ese es mi objetivo polÃtico. Y sólo tengo un prejuicio, como dirÃa Jefferson, “el amor a la humanidad”. Por eso he aprendido a prevenirme contra todo el que emplea la palabra “masa” -como hizo el elitista fascistoide Ortega y Gasset, que volvió del exilio republicano mendigando un puestecito en el franquismo- para referirse al pueblo llano que trabaja, sufre y muere sin probar jamás el alegre vino de la libertad; o contra quien considera que el pueblo no ha sido ni será jamás soberano porque está constituido por una masa de “discapacitados mentales” (sic). Menos mal que aún nos queda, a los amigos del pueblo y enemigos de la canalla intelectual, el vino de la taberna, en cuyas mesas, afortunadamente, jamás se sentarán los demagogos a conspirar por la democracia y la felicidad universal. |
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Publicado por Isidro February 23rd, 2008 at 6:16 pm |
No quiero discutir el tema de la igualdad porque ya lo hemos tocado aquà y no pensamos igual.Otra cosa, no te admito, ni que siquiera insinues lo que somos ó no capaces de hacer en la calle algunos,cuando no me conoces ni de vista.Tercera cuestión, tampoco permito que te intentes apropiar del significado-que tú le das,distinto al que le doy yo-a la palabra democracia.Incluir en ella la igualdad, aparte de demagógico, es ideológico;por una razón muy sencilla,para llegar a esa supuesta igualdad hay muchos caminos, los comunistas proponen el suyo, los socialistas tenÃan otro, hay otros que no quieren igualdad,etc…de ahà las distintas ideologÃas. Nosotros proponemos libertad polÃtica para todos.Y libertad polÃtica es que podamos elegir y deponer a nuestros gobernantes libremente.¿hay alguien que esté en contra de eso?.Pues eso es por lo que luchamos, ¡y se puede conseguir¡. Lo tuyo,la igualdad, dices que es posible tenerla algún dÃa…pues si tienes la fórmula que la consiga y-más importante-la garantize, me encantarÃa conocerla.Nosotros si tenemos la TeorÃa que garantiza la libertad de TODOS para elegir y deponer a nuestros representantes.Te ruego me contestes a este último párrafo, e intenta no enrrollarte demasiado con otras cosas…si puede ser. |
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Publicado por Jesús Nava February 23rd, 2008 at 8:55 pm |
Isidro: En realidad no estaba pensando en ti cuando dije que muchos son leones en Internet y gallinas en la calle. En efecto, no te conozco de nada, y no es mi costumbre juzgar el coraje de los desconocidos. Creo no enrollarme demasiado si repito, con Tocqueville, Montesquieu, Jefferson o Paine, que quien no ama ni lucha por la igualdad, ni ama ni quiere la democracia. ¿Cómo se puede garantizar la igualdad? Pues por ley, por supuesto. Y el único sistema que garantiza la la libertad, la equidad y la justicia para todos es una democracia radical e integral, es decir, formal y material, polÃtica y social, de derecho y de hecho. Tú lo dices, vosotros tenéis la teorÃa que garantiza la libre elección de representantes y la separación de poderes. ¿Y qué? Por supuesto que comparto ese objetivo. Pero siempre y cuando vaya PRECEDIDO de una democracia real en la base, entendida al estilo de los atenienses, como autogobierno de la sociedad, por sà misma, hasta donde sea posible y por medio de representantes allà donde no pueda estar presente. Votar y elegir es un juego que no compromete a nada. “Incluso votar por lo justo es no hacer nada por ello” (Thoreau). ¡Qué idea tan pobre, seca y avellanada tenéis de la libertad! Porque se me ocurre que podrÃa preguntaros: libertad ¿para quién? Dejar la democracia social al albur de las ideologÃas es volver a la misma historia de siempre: a las guerras civiles, si las diferencias sociales son escandalosas, o a la opresión de la mayorÃa indefensa (sobre todo allà donde hay un ejército permanente) por una minorÃa de espabilados y acaudalados, o que asaltarán la caja de caudales de la nación en cuanto tengan la llave. Y eso, Isidro, no lo evitará una nueva ley electoral, con elecciones uninominales y con mandato imperativo. Lee, por favor, a Andrés de Francisco, donde resalta el hecho de que el sistema representativo fue usado siempre por las oligarquÃas, nunca por las democracias. Hasta que llegó la revolución americana, que injertó -como dirÃa Paine- el sistema representativo en la democracia social preexistente en América, la que tanto deslumbró a Tocqueville, y que tan bien describió y analizó. Esa es la razón por la que la revolución americana fue una lucha por la independencia y la libertad, porque la igualdad democrática ya estaba firmemente asentada en las mentes de los pioneros y en la vida municipal de las colonias. La “dulce igualdad”, como la llamaba Jefferson, fue el punto de partida de la búsqueda de la “amada libertad”. ¡Qué orgulloso estaba este campeón de la libertad del pueblo de que nadie verÃa en todo el Estado a un solo mendigo! La democracia americana fue una democracia de propietarios, pero ¿cómo conseguir una democracia para proletarios o asalariados? Ese es el desafÃo en paÃses desarrollados como España. Para la mayor parte del mundo el reto es conseguir un poco de pan. ¿Los alimentaréis vosotros con teorÃas sobre la representatividad, elecciones uninominales y separación de poderes? Hablar de libertad polÃtica, al estilo que lo hacéis vosotros, es una abstracción intelectual, una teorÃa sin sustancia y una burla para las clases más modestas. Porque, si insistÃs en ese punto, seréis liberales, pero no demócratas. No lo digo yo, Isidro, lo dicen todos los tratadistas de la democracia, incluyendo a los que no eran demócratas. Sin soberanÃa popular, igualdad ante la ley y autogobierno no hay democracia. Y si crees que esto es ideológico, sea: la democracia social es mi ideologÃa. Saludos cordiales. |
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Publicado por Isidro February 24th, 2008 at 1:16 am |
Vamos por partes Jesús: yo lucho también por la igualdad de mil maneras; nuestro movimiento habla de la igualdad en el punto uno de su declaración de principios y valores . “I. Porque los seres humanos no nacen iguales en capacidad fÃsica y mental, ni en condición social, la Sociedad y el Estado deben garantizar la igualdad de derechos y de oportunidades.” Pero, repito, hoy en dÃa no hay ningun pensamiento,corriente,ideologÃa,filosofÃa o teorÃa,que me garantize que todos los hombres vamos a ser iguales.Los hombres, como dice nuestro primer principio, somos todos distintos desde que nacemos, y no voy a estar yo nunca en contra de que se luche por la igualdad desde la perspectiva que quieras.Pero eso es muy distinto a que alguien presente una TeorÃa que haga eso posible.Los intentos anteriores por conseguir esa igualdad(comunismo,totalitarismos…),como sabes, la historia demuestra que han fracasado,y de manera estrepitosa.Te lo vuelvo a repetir, ¿conoces tú la manera de conseguir esa igualddad,fundamentandola en una TeorÃa?…nosotros no.Lo que si tenemos es la TeorÃa para conseguir la libertad de todos, y por eso no podemos incluir en nuestra TeorÃa de la democracia la lucha por la igualdad,PORQUE HOY EN DÃA NO HAY NADIE EN EL PLANETA CAPAZ DE CONSEGUIR AUNAR EN UNA TEORÃA LIBERTAD E IGUALDAD. Porque dices que la igualdad se puede garantizar por ley,¿qué ley?,¿cual es su enunciado?.La ley actual dice que todos los españoles somos iguales(hace gracia pero lo dice);la que ustedes proponen es distinta?.Piensas que todos seremos iguales porque lo ponga en un papel.En este punto es donde quiero que me especifiques cual es vuestra postura, y te vuelvo a repetir:me encantarÃa que me dijeses qué ley es esa que defiendes y cuales son los mecanismos para garantizar la igualdad…soy todo oÃdos. Saludos |
