Libertad ¿para quién?

Filed at 10:29 pm under Debate by Jesús Nava

-Comentario-  

No quiero discutir el tema de la igualdad porque ya lo hemos tocado aquí y no pensamos igual. Otra cosa, no te admito, ni que siquiera insinúes lo que somos ó no capaces de hacer en la calle algunos, cuando no me conoces ni de vista. Tercera cuestión, tampoco permito que te intentes apropiar del significado -que tú le das, distinto al que le doy yo- a la palabra democracia. Incluir en ella la igualdad, aparte de demagógico, es ideológico; por una razón muy sencilla, para llegar a esa supuesta igualdad hay muchos caminos, los comunistas proponen el suyo, los socialistas tenían otro, hay otros que no quieren igualdad, etc…de ahí las distintas ideologías.

Nosotros proponemos libertad política para todos. Y libertad política es que podamos elegir y deponer a nuestros gobernantes libremente. ¿Hay alguien que esté en contra de eso? Pues eso es por lo que luchamos, ¡y se puede conseguir!

Lo tuyo, la igualdad, dices que es posible tenerla algún día…pues si tienes la fórmula que la consiga y -más importante- la garantice, me encantaría conocerla. Nosotros sí tenemos la Teoría que garantiza la libertad de TODOS para elegir y deponer a nuestros representantes. Te ruego me contestes a este último párrafo, e intenta no enrollarte demasiado con otras cosas… si puede ser.

La noche de los pobres. ¿Habrán cenado?

-Respuesta- 

En realidad no estaba pensando en ti cuando dije que muchos son leones en Internet y gallinas en la calle. En efecto, no te conozco de nada, y no es mi costumbre juzgar el coraje de los desconocidos.

Creo no enrollarme demasiado si repito, con Tocqueville, Montesquieu, Jefferson o Paine, que quien no ama la igualdad ni lucha por ella, ni ama ni quiere la democracia. ¿Cómo se puede garantizar la igualdad? Pues, por ley, por supuesto; del mismo modo que la propiedad, y la vida sencilla y sobria. Y el único sistema que garantiza la libertad, la equidad y la justicia para todos es la democracia integral, es decir, formal y material, política y social, de derecho y de hecho.

Tú lo dices, vosotros tenéis la teoría que garantiza la libre elección de representantes y la separación de poderes. ¿Y qué? Por supuesto que comparto ese objetivo. Pero siempre y cuando vaya PRECEDIDO de una democracia real en la base, entendida al estilo de los atenienses, como autogobierno de la sociedad por sí misma hasta donde sea posible, y por medio de representantes allí donde no pueda estar presente. Votar y elegir es un juego que no compromete a nada. “Incluso votar por lo justo es no hacer nada por ello” (Thoreau). ¡Qué idea tan pobre, seca y avellanada tenéis de la libertad!

Dejar la democracia social al albur de las ideologías es volver a la misma historia de siempre: a las guerras civiles, si las diferencias sociales son escandalosas, o a la opresión de la mayoría indefensa (sobre todo allí donde hay un ejército permanente) por una minoría de espabilados y acaudalados, o que asaltarán la caja de caudales de la nación en cuanto tengan la llave. Y eso no lo evitará una nueva ley electoral, con elecciones uninominales y con mandato imperativo. Lee, por favor, a Andrés de Francisco, donde resalta el hecho de que el sistema representativo, con sufragio universal e igualdad de derechos políticos, fue usado siempre por las oligarquías, nunca por las democracias.

Hasta que llegó la revolución americana, que injertó -como diría Paine- el sistema representativo en la democracia social preexistente en América, la que tanto deslumbró a Tocqueville, y que tan bien describió y analizó. Esa es la razón por la que la revolución americana fue una lucha por la independencia y la libertad, porque la igualdad democrática ya estaba firmemente asentada en las mentes de los pioneros y en la vida municipal de las colonias.

La “dulce igualdad”, como la llamaba Jefferson, fue el punto de partida de la búsqueda de la “amada libertad”. ¡Qué orgulloso estaba este campeón de la libertad del pueblo de que nadie vería en todo el Estado a un solo mendigo! La democracia americana fue una democracia de propietarios, pero ¿cómo conseguir una democracia para proletarios o asalariados? Ese es el desafío en países desarrollados como España. Para la mayor parte del mundo el reto es conseguir un poco de pan para la cena. ¿Los alimentaréis vosotros con teorías sobre la representatividad, elecciones uninominales y separación de poderes?

Hablar de libertad política, al estilo con que lo hacéis vosotros, es una abstracción intelectual, una teoría sin sustancia y una burla para las clases más modestas. Porque, si insistís en ese punto, seréis liberales, pero no demócratas. No lo digo yo, lo dicen todos los tratadistas de la democracia, incluyendo a los que no eran demócratas. Sin soberanía popular, igualdad ante la ley y autogobierno no hay democracia. Y si crees que esto es ideológico, sea: la democracia social es mi ideología.

Un cordial saludo.

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4 comentarios en “Libertad ¿para quién?”


Publicado por
Isidro
February 24th, 2008
at 9:26 am

Vamos por partes Jesús: yo lucho también por la igualdad de mil maneras; nuestro movimiento habla de la igualdad en el punto uno de su declaración de principios y valores .

“I. Porque los seres humanos no nacen iguales en capacidad física y mental, ni en condición social, la Sociedad y el Estado deben garantizar la igualdad de derechos y de oportunidades.”

Pero, repito, hoy en día no hay ningún pensamiento, corriente, ideología, filosofía o teoría que me garantize que todos los hombres vamos a ser iguales. Los hombres, como dice nuestro primer principio, somos todos distintos desde que nacemos, y no voy a estar yo nunca en contra de que se luche por la igualdad desde la perspectiva que quieras.Pero eso es muy distinto a que alguien presente una Teoría que haga eso posible. Los intentos anteriores por conseguir esa igualdad (comunismo, totalitarismos…), como sabes, la historia demuestra que han fracasado,y de manera estrepitosa.Te lo vuelvo a repetir, ¿conoces tú la manera de conseguir esa igualddad, fundamentandola en una Teoría?… nosotros no. Lo que si tenemos es la Teoría para conseguir la libertad de todos, y por eso no podemos incluir en nuestra Teoría de la democracia la lucha por la igualdad, PORQUE HOY EN DÍA NO HAY NADIE EN EL PLANETA CAPAZ DE CONSEGUIR AUNAR EN UNA TEORÍA LIBERTAD E IGUALDAD.

Porque dices que la igualdad se puede garantizar por ley, ¿qué ley?, ¿cual es su enunciado? La ley actual dice que todos los españoles somos iguales(hace gracia pero lo dice);la que ustedes proponen es distinta?.Piensas que todos seremos iguales porque lo ponga en un papel. En este punto es donde quiero que me especifiques cual es vuestra postura, y te vuelvo a repetir: me encantaría que me dijeses qué ley es esa que defiendes y cuales son los mecanismos para garantizar la igualdad… soy todo oídos.

Saludos


Publicado por
Jesús Nava
February 24th, 2008
at 10:26 pm

Verás, Isidro, el principio que citas es de una contradicción absoluta. Si los seres humanos no son sustancialmente iguales ni nacen con los mismos derechos inherentes e inalienables, entre los que se cuenta el derecho natural a la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad, ¿por qué la Sociedad y el Estado deberían garantizar la igualdad de derechos y de oportunidades? ¿No estarían obrando contra natura?

La contradicción radica en que el autor pretende extraer, para la Sociedad y el Estado, un imperativo categórico (la sociedad debe igualar a los hombres en derechos) a partir de un principio metafísico falso (que no nacen con derechos iguales). Sí, aunque te extrañe, la política y la ética se apoyan en una metafísica. Y cuando ésta se oculta es siempre por motivos inconfesables.

No hace falta ser tan rebuscado ni inconsistente. La Declaración de Independencia de Jefferson me parece mucho mejor fundada:

“Tenemos las siguientes verdades por evidentes en sí mismas: todos los hombres son creados iguales; que su creador les ha otorgado derechos inherentes e inalienables; que entre éstos están la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad; que para garantizar estos derechos se instituyen entre los hombres gobiernos cuyos poderes legítimos emanan del consentimiento de los gobernados; que cuando una forma cualquiera de gobierno pone en peligro esos fines, el pueblo tiene derecho a alterarla o abolirla y a instituir nuevo gobierno, fundamentándolo en los principios, y organizando sus poderes en la forma que, a su juicio, le ofrezcan más posibilidades de alcanzar su seguridad y felicidad”.

Ahí tienes, expresadas en pocas palabras, las respuestas a tus preguntas. La garantía para los derechos iguales de todos, incluyendo, por supuesto, el de la libertad, descansa en un gobierno cuya legitimidad emana de la voluntad y consentimiento de los gobernados, principio establecido, por derecho y de hecho, únicamente por una república democrática.

No hace falta ninguna teoría. La soberanía del pueblo y la democracia social fueron un hecho en la América de los pioneros (Tocqueville y Santayana). Para que pueblos como el nuestro pudieran alcanzarlos bastaría con que lo desearan. Pero “los hombres marchan por dos caminos distintos hacia la servidumbre: El amor al bienestar los induce a desentenderse del gobierno y los somete a una dependencia cada vez mayor de los gobernantes” (Tocqueville).

He ahí el verdadero desafío para los demócratas: cómo sacar a nuestro pueblo de la servidumbre. Porque en última instancia la libertad y la igualdad sólo pueden sustentarse en la voluntad de un pueblo dispuesto a autogobernarse. Reducir la libertad política a elegir y deponer a nuestros gobernantes, en un pueblo acostumbrado a la esclavitud, es una broma de mal gusto. Insisto.

Elaborar teorías sólo sirve para autojustificar la propia inacción e indecisión. Las teorías puras no son más que puras teorías y, en algunos intelectuales, una simple manía.

Un cordial saludo.


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