Constitución democrática y poder constituyente

Filed at 2:08 pm under DEMOTECA by Jesús Nava

Quiero aportar a nuestra DEMOTECA el último artículo de Thomas Paine, publicado en Filosofía Digital, por su extraordinario interés para los demócratas. La naturaleza o estructura de la democracia ha sido diseñada con precisión por Montesquieu y, en mi opinión, no ha sido mejorada aún.

Pero Thomas Paine es un testigo de excepción que ha dejado constancia de cómo en Norteamérica, tras la guerra de independencia, se puso en marcha el poder constituyente del pueblo para elaborar una constitución democrática, primero, de los Estados independientes y, posteriormente, del gobierno federal de los Estados Unidos.

Como él mismo dice, no tenemos que remontarnos a los griegos o a los romanos, perdidos en la nebulosa de los tiempos, para ver a todo un pueblo o nación constituirse democráticamente. El ejemplo americano permanece vívido ante nuestros ojos como un modelo de racionalidad y sensatez a la hora de instaurar una democracia. En palabras del autor:

“Una constitución no es el acto de un gobierno, sino de un pueblo que constituye un gobierno, y un gobierno sin una constitución es un poder sin un derecho. Al contemplar este tema, el caso y las circunstancias de América se nos presentan como el principio de un mundo, y nuestra investigación del origen del gobierno se ve abreviada si nos remitimos a los hechos que han ocurrido en nuestros propios días. No tenemos oportunidad de vagabundear en busca de información por el campo nebuloso de la antigüedad, ni de aventurarnos en conjeturas. Llegamos inmediatamente al punto en que se ve cómo comienza el gobierno, como si hubiéramos vivido al principio de los tiempos. Tenemos directamente ante nosotros el volumen real, no de la historia, sino de los hechos, sin mutilar por artilugios ni por los errores de la tradición.

Expondré aquí, concisamente, el comienzo de las constituciones americanas, mediante lo cual aparecerá de forma suficiente la diferencia entre constituciones y gobiernos.”

Espero que os sea provechoso. Lo he titulado con una expresión feliz de Paine: LA BIBLIA POLÍTICA DEL ESTADO.

13 comentarios en “Constitución democrática y poder constituyente”


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Clandestino
January 2nd, 2007
at 1:08 am

A veces se escriben letras desde el convencimiento de transmitir un espíritu, que no siempre es compartido o que es aplicable a un trecho de una época. La humanidad evoluciona tecnológicamente en una progresión directamente proporcional a su involución espiritual que le aleja de sus distintivos que le identifican y confirman en su condición humana. Llegados a un punto la suma de la perversión con las infinitas capacidades de las nuevas técnicas, hacen tan inútiles como inconcebibles el respeto a las normas de la convivencia, una vez que un pequeño colectivo, sin asumir riesgos ni peligros en la tenencia y uso del poder, puede optar a su control.

Ciertamente la constitución norteamericana fue y sigue siendo la mejor, o de las mejores, de la historia de las democracias, pero no es suficiente para cerrar y cubrir todas sus fisuras y huecos por donde se cuela la maldad y miserias humanas, en constante progreso y evolución frente a una legalidad que se actualiza lenta y perezosamente, muy por detrás de sus agresores, cuando no en manos de estos, y que a día de hoy generan dudas sobre algunas afirmaciones que antaño eran el símbolo de firme y sólida validez, tanto en el ejercicio como en el espíritu de la letra.

Por ejemplo hoy todos sabemos que el poder es delegado y usurpado, en la misma tacada, cada día de cada año, en cada presumida democracia, la USA incluida. Sabemos que el pueblo no decide nada sobre lo que deliberan los políticos de turno. Sabemos que los gobiernos se aferran al poder aunque no tengan ni el apoyo ni la lealtad de la Nación. Sabemos que en su mayoría, los gobiernos no deciden según los deseos e intereses de las mayorías. Sabemos que se producen graves delitos de estado, en la total impunidad de sus gestores. Sabemos que el rechazo y desinterés por las políticas, y formas de elegir a sus gestores, han llevado al desinterés a más de la mitad del electorado de la mayoría de las supuestas democracias, llegando a superar el sesenta por ciento, el promedio de la abstención habitual, en EE.UU.

Considero una frivolidad y un grave error el no “vagabundear en busca de información por el campo nebuloso de la antigüedad”, pues de haberlo hecho hubieran podido observar, y en lo posible remediar, el progresivo desprecio por las normas de convivencia y de las garantías de paz, que el ser humano fue acentuando según se sentía más seguro con la disponibilidad de nuevos artilugios de guerra y producción de bienes que les hacía a unos mas poderosos que a otros, hasta llegar al absoluto desprecio de su propia especie. Hasta situarla al borde de su extinción en la imparable ansiedad por el control absoluto del mundo, aunque para ello tengan que destruirlo, antes, que ese control, pueda ser de otros.

Según se fomentó y creció las diferencias entre naciones, se fue considerando menos necesario el consenso cívico y solidario entre la humanidad. Mientras el mundo fue un espacio imposible de recorrer y explorar, había garantías de riqueza espiritual en estado puro, que pudiera regenerar la infección que escalaba posiciones en lo que, lejos de la igualdad democrática, empezaba a ser una interminable, y cada vez más voraz, jerarquía de poderes.

A día de hoy me pregunto si la dificultad está en construir una buena constitución y una justa aplicación de una legalidad, ajustada a derecho, o en conseguir que sea aceptada por la gran multitud fiel a la encaramada en el poder derivado del acaparamiento de riqueza, solo posible en la inexistencia o incumplimiento de esa legalidad y de esa justicia. La ley solo garantiza la justicia mediante el rigor de su cumplimiento y aplicación, y eso solo es posible en el sentimiento colectivo de la igualdad. La desigualdad impide la virtud de la ley y esto impide el derecho y la justicia.

¿Acaso el hecho de necesitar la constante revisión de la ley no es indicio de la constante evolución y progreso del mal, siempre por delante de la misma, hasta haber conseguido su control y nulidad total? ¿Servirían leyes mejores para seres peores que gestionan, manipulan e incumplen las que ya existen?

¿Hemos llegado al techo existencial donde debemos elegir entre el suicidio apocalíptico o la existencia racional? ¿Racional? ¿En un mundo donde la sinrazón es el poder absoluto, como última y única vía?


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Lino Moinelo
January 2nd, 2007
at 12:23 pm

Hola a todos y feliz año.

Me vais a disculpar mi breve intervención, prefiero centrarme en la idea principal, dada mi escasa habilidad con las palabras, y así ahorrar un trago al lector.

La sociedad de los EUA ha crecido arrogante y con ello, no ha reparado en ciudar y dotar a la misma de valores. El resto del mundo hipnotizados por su éxito, les estamos siguiendo pero sin haber alcanzado el sistema político que lograron.

Quiero decir, además del sistema político, se ha de preveer el progresivo desinterés del ciudadano por la política. La revolución continua como dice Juan José (revolución democrática en este caso).

El cualquier caso, no creo que exista ningún sistema político que pueda defenderse de la desgana del ciudadano.

Un cordial saludo


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Jesús Nava
January 2nd, 2007
at 3:45 pm

Cuando Thomas Paine dice que “no tenemos oportunidad de vagabundear en busca de información por el campo nebuloso de la antigüedad, ni de aventurarnos en conjeturas. Llegamos inmediatamente al punto en que se ve cómo comienza el gobierno, como si hubiéramos vivido al principio de los tiempos. Tenemos directamente ante nosotros el volumen real, no de la historia, sino de los hechos, sin mutilar por artilugios ni por los errores de la tradición”, no pretende -a mi entender- arramblar con la investigación histórica, sino poner en evidencia que la revolución democrática americana fue una especie de reproducción, como si estuviéramos en el principio de los tiempos, de la instauración y constitución de un gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo.

Pienso que este texto les viene al pelo a todos los teorizantes de la democracia que pretender descubrir mediterráneos a estas alturas de la Historia. El problema que tenemos en España es la penuria de verdaderos demócratas, o al menos de demócratas valientes, que estén dispuestos, por un lado, a enfrentarse a cara de perro contra el sistema oligárquico de partidos, pacífica pero enérgicamente (¿cuántos estarían dispuestos, por ejemplo, a negarse a pagar impuestos y ser multados o llevados a prisión?), y, por otro, a divulgar en todos los medios, especialmente entre los ciudadanos, las excelencias de la democracia.

Yo no creo que la maldad humana pueda ser erradicada de la sociedad civil o política (habrá vicios mientras haya hombres), pero sí que la democracia, bien entendida (es decir, a lo Montesquieu), conseguirá erradicar la corrupción en el Estado y los abusos de poder, además de transmutar los vicios privados (ambición, lujo, placeres, amor al dinero, deseos de éxito, etc.) en virtudes públicas.

No ganaremos mucho restregándole demasiado a la gente las maldades del actual sistema -por malo que, efectivamente, sea-, pero sí explicándole con perseverancia y paciencia que los males que nos azotan, cuya causa el pueblo ignora, tienen como causa el sistema partitocrático, y, sobre todo, que la democracia acabaría con ellos y nos traería muchos otros bienes de los que ahora carecemos.

En una democracia bien entendida, habrá lugar para una aristocracia espiritual e intelectual, incluso moral, que no otorgará ni un solo derecho que no posea y disfrute todo el mundo por igual, pero que tendrá la oportunidad, a través de la educación, la conducta ejemplar, la filosofía moral, etc. de recordarle al pueblo aquellos principios de los que se olvidará inevitablemente y de cuyo ejercicio dependerá que pueda mantenerse libre.

No seamos pesimistas. Si algo así fue posible en América, puede serlo hoy en España. Pero lo dicho: hacen falta patriotas, no suicidas, sino valientes y honestos. Creo, en honor de todos nosotros, que, todo lo modestamente que se quiera, en la ALCD estamos haciendo algo al respecto.

Salud y libertad.


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Migual Garau Jaume
January 3rd, 2007
at 11:36 pm

RUEGO CONTACTEN ESTA PAGINA, LO ENTENDERAN

http://mgarau.blogspot.com

Saludos cordiales,

malito: mgarau@hotmail.com


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Clandestino
January 4th, 2007
at 12:26 am

Hola Lino y Jesús.

Lino lo expone muy claro cuando dice que los EE.UU han evolucionado hacia la arrogancia. A eso me refiero cuando digo que la evolución tecnológica es proporcional a la involución humana. Lo que es lo mismo, la evolución tecnológica y la humana son inversamente proporcional. Es decir la civilización no se produce de forma paralela y adjunta, sino en dirección contraria. Más y mejor tecnología es igual a más poder, y más poder es igual a menos igualdad, menos respeto por los derechos, menos libertades y menos respeto a las leyes democráticas.

El poder en sí es la evidencia de la desigualdad. No necesita disciplinarse y someterse a la legalidad. Siempre acaba poseyéndola y la omite por considerarla un lastre que reduce fluidez a su avaricia. Eso ocurre desde el principio de los tiempos. Lo sabemos gracias a los primeros escritos de los clásicos griegos. Sería un error construir unas leyes sobre aquellas que implantaron Licurgo o Solon, pero también es un error ignorar los perseverantes errores que se repiten y acaban arruinando una y otra vez todas las leyes que se emitieron desde entonces para acá, que a pesar de mejorar sus garantías, unas sobre las anteriores, nunca llegaron, ni siquiera parcialmente, a encontrar la solución. Me refiero a leyes fundamentales invariables en el tiempo y en la evolución, no a normas básicas de convivencia que necesariamente hay que adaptar a las necesidades que generan las nuevas formas de vida.

La constitución norteaméricana debe ser una de las pocas ideadas, propuestas, meditadas y aceptadas por un pueblo. Siglos después sigue siendo mejor que la mayoría, para sí mismos, aunque ya está llena de agujeros cada vez más dificiles de disimular. Especialmente en esta última era “Bushevique”. ¿Que hubiera pasado si hubieran reflexionado sobre la inevitable caducidad histórica de todas las anteriores? ¿Si hubieran encontrado las causas y las hubieran remediado?

Hay que aclarar que la constitución USA solo se autoimpone una disicplina democrática, hacia sí mismos, dentro de sus lindes, entre ellos. De puertas para afuera, los norteamericanos, no son precisamente demócratas, al mantener una actitud de incursionistas piratas dando rienda suelta al más puro estilo basado en el instinto tribal y primitivo, en el absoluto desprecio a la vida y los derechos de terceros. Menos, cuanto más débiles y mejor botín.

La situación en España, no difiere mucho de la del resto de Europa o de Occidente en general. Hay altibajos y ahora vivimos uno de los peores momentos de nuestra historia como Nación, incluyendo gran parte del franquismo. Yo sí estoy convencido de que en España hay millones de ciudadanos demócratas convencidos y con agallas para defenestrar la basura que se impone. El problema es que para pilotar un buque primero hay que hacerse con el timón. No es el problema que falte gente, sino que los que hay están desarmados y maniatados, por los que se han apoderado de la soberanía popular.

Naturalmente que hay soluciones. Pero nos pongamos como nos pongamos y pensemos lo que pensemos, esta no vendrá de la mano de la paz. Lo que haya de ser será el día que la ciudadanía sienta la desesperación de la injusticia en su alma y en su estómago. Entonces no habrá perdón, para una sociedad sin inocentes que perdonar.


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Jesús Nava
January 4th, 2007
at 4:08 am

Precisamente, amigo Clandestino, es porque las desigualdades son inevitables, si dejamos que las ambiciones individuales campen a sus anchas en la sociedad, que necesitamos un poder democrático que nos iguale a todos ante la ley y el Estado. No tengo esa visión descorazonadora tuya -que, por supuesto, comprendo- respecto a las posibilidades de instaurar la libertad política y la igualdad por la vía constituyente y constitucional en Europa o en España. No creo en absoluto necesaria la violencia para conseguirla, pero soy consciente de las enormes dificultades para lograrla por otras vías. Por eso, he apuntado, por aquí y por allá, hacia la “resistencia activa” y la “desobediencia civil”, pacíficas ambas, aunque ilegales.

Ningún sistema político, ni mucho menos la técnica, son entelequias que inevitablemente, al margen del concurso humano, conduzcan a la involución. Acabo de editar en Filosofía Digital un texto de Jünger, con enlace a otro de Escohotado, que os recomiendo leer despacio, porque dan mucho que pensar.

El hombre puede desmantelar las fábricas en cuanto se lo proponga y convertirlas en chatarra o en museo de los horrores, como dijo Santayana. Los ciudadanos pueden arrebatarle el usufructo del Estado a sus gobernantes, pues no tienen más poder que el que los votantes activos y los indiferentes pasivos les dan. ¡Ojalá hubiera no ya millones, amigo mío, sino una centena o una docena de hombres y mujeres demócratas y valientes en España! Fíjate bien: una docena de profesionales o funcionarios en puestos de renombre que se rebelaran, al unísono, contra el Poder y mañana tendríamos, la democracia instaurada.

Pero, no. La técnica, el dinero y el lujo ejercen una fascinación invencible sobre los espíritus vulgares. Y ya dijo Maquiavelo que en el mundo todo es vulgo. ¿Cómo podríamos, los que somos conscientes de la necesidad de una revolución de la libertad en el mundo, liberar a las masas del miedo servil que las atenaza y hacer vibrar en ellas esa racionalidad mínima, pero común a todos los hombres, enterrada bajo montañas de prejuicios, supersticiones y mitos?

Esta es la gran pregunta: ¿Es posible liberar a los españoles del miedo a la libertad? Spinoza contestó negativamente a esa pregunta que se hizo sobre sus contemporáneos holandeses y europeos. No le voy a enmendar la plana a mi maestro. Pero creo que la libertad tiene una fuerza inmensa sobre las almas grandes y es capaz de inspirar la admiración y el respeto en las pequeñas.

Por eso insisto: ¿Hay en España doce apóstoles de la libertad? Yo los convoco desde aquí, no para que me sigan, sino para poder acompañarlos compartiendo su destino. Como hermanos, como amigos, como camaradas, como hombres. Porque un solo hombre libre ya es mayoría de uno en un país de esclavos. Y España, en esto estaremos de acuerdo, es más esclava cada día.

Cantemos loas a la libertad y vivamos libres. Tal vez algunos se nos añadan hasta conformar esa avanzadilla de valientes que será seguida por millares de tímidos. Porque nadie es tan vulgar como para no saber apreciar el valor y la excelencia. En ello confío. Y eso espero contra toda esperanza. Al menos, con vosotros cuento.

Abrazos.


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Clandestino
January 4th, 2007
at 11:35 pm

Ojalá Jesús. Ojalá sea yo el equivocado y tú el acertado.

Me consta que la buena gente es mucho mas abundante, en muchas veces, que las que les dificultan o arrebatan sus derechos. Sin embargo el sistema esta blindado y arraigado hasta el punto de que sus propias víctimas llegan a aceptarlo y convivir en él entendiéndolo como un mal natural e inextirpable. Mi visión descorazonadora no es por pesimista o alarmista, es consecuencia de las conclusiones a las que es inevitable llegar cuando ves, lees y oyes.

Si has leído el blog que Miguel Garau ha tenido a bien ponerlo a nuestro alcance como ilustrativo de nuestras constantes quejas objeto de nuestra lucha, habrás podido comprobar lo desgarrador de su caso, hasta ahora solo imaginable en películas sobre la camorra siciliana. Me imagino el infierno de este hombre y su familia y entorno social. El problema de Garau es en sí suficientemente descorazonador, pero aún debemos sumar cientos o miles de casos en los que personas decentes sufren las tarascadas de la podredumbre del sistema, solo por topar con alguno de sus apadrinados o benefactores.

Por algún sitio leí u oí, que los grandes conquistadores se distinguían por su cuidado de no tiranizar demasiado a los pueblos conquistados, como única forma de mantenerse en y con ellos, conscientes de que el peor enemigo es un pueblo desesperado y dispuesto a morir. Mucho más que un ejército bien pertrechado. Parece que la longevidad del imperio romano se basó bastante en eso. A eso me refería al decir: “Lo que haya de ser será el día que la ciudadanía sienta la desesperación de la injusticia en su alma y en su estómago”. Pues llegados a eso, la paz no encontrará ni el hueco de un alfiler donde poder alojarse.

Mis sospechas de que podamos llegar a eso, están claras para cualquiera. Mucho más para la multitud de víctimas como Manuel Garau, que ya deben sumar miles y siguen “entrando” en tan fatídico rol, dada la seguridad con la que el sistema atrapa a sus presas sin ningún obstáculo, ni legal, ni institucional, ni social. Un sistema que aglutina todos los poderes en solo uno y que interpreta a España como su gran negocio y a los españoles como sus súbditos y sirvientes sobre los que vierten leyes cada vez más intervencionistas y dirigidas al expolio, de las que los ocupas del sistema se autorebajan el deber de cumplirlas, mientras el hampa criminal, el terrorismo, la droga, la corrupción y los negreros neofeudal-fascistas, se pasean impunes y arrogantes por nuestras calles, nuestras casas y nuestras instituciones, permitiéndose la chulería de criminalizar el inalienable derecho a legítima defensa.

Sí. Ojalá sea yo el equivocado, pero las evidencias permiten al menos tener grandes y fundadas dudas. Solo es cuestión de tiempo. A lo mejor aún se pueda reaccionar, pero cada día el tiempo y los resquicios legales son menos y más débiles a la par que aumenta la presión y la avidez de las mafias y sus testaferros. No puedo evitar ser un Manuel Garau, una víctima terrorista, de la corrupción o del propio Estado, en la más absoluta indefensión, soledad y desamparo. Un habitante de un terreno muy bien abonado para que un día crezca una gran cosecha de desesperados, unidos y muy cabreados.

Saludos cordiales


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Jesus Nava
January 7th, 2007
at 4:07 pm

A Miguel Garau:

No he logrado publicar en su blog un comentario, por lo que le escribo algo aquí.

Le animo a seguir adelante en la consecución de una justicia legal para usted. Hay muchos casos sangrantes de prevaricación e injusticia manifiestas en España. No me atrevo a mencionar mis batallas personales, en defensa de mis derechos, contra al menos seis ministerios porque, comparado con el dramatismo de su caso, lo mío no es nada. Pero se lo digo para que entienda que le comprendo e imagino su situación de indefensión. Auque sólo fuera verdad la mitad de lo que cuenta, ya sería para ponérsele a cualquiera los pelos de punta.

Poco podemos hacer en esta modesta Asociación por usted, como no sea darle nuestro apoyo moral, denunciar situaciones concretas como ésta que usted nos refiere y, además, intentando asociar a los españoles valientes y honestos por la democracia, es decir, por un Estado de derecho donde la corrupción de los tres poderes del Estado sea prácticamente imposible, por su mutua vigilancia. Pero, sobre todo, porque en una democracia -aunque algunos teóricos republicanos hayan renunciado a ello- hasta los jueces y jefes de policía serían elegidos, o deberían serlo, por los ciudadanos.

Puede que el pueblo sea ignorante en materia de sociología política, pero sabe muy bien -cuando se le da la oportunidad de ejercitar sus derechos ciudadanos- distinguir a un juez corrupto de otro que es justo y a un comisario honesto de otro que abusa de su posición. Precisamente la experiencia de todos los que tienen que acudir a los juzgados, como en su caso, es una fuente inestimable de información para los demás ciudadanos.

Así que, gracias por denunciar su situación. Y, aunque no podamos hacer mucho más que recoger la denuncia y animarle a seguir adelante, al menos eso sí podemos hacerlo. Y lo hacemos con gusto.

Si cree que podemos hacer algo más, cuente con ello. Salud y justicia.


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Lino Moinelo
January 7th, 2007
at 6:46 pm

Hola.

Me sumo a lo comentado aquí sobre el caso de Miguel Garau, aunque no sé si la fomra que ha escogido es la adecuada para denunciar su caso, además de no tener ninguna garantía sobre su veracidad. Pero datos para averiguarlo proporciona y como dice Jesús, siendo solo la mitad cierto es estremecedor.

Pero desgraciadamente no nos sorprende demasiado, ese es el motivo de descorazonamiento que nos embarga ligeramente por lo que veo, por lo menos, a Clandestino y a mi.

Hace poco comentaba de que haría falta un factor historico-social en España para que toda esa gente sensata y necesaria quedara comunicada entre si, y no aislada como ahora en este mar de absolutismo social, donde la mayoría se regodea de seguir a un lider que creen salvador, y renuncian a la defensa de sus derechos como ciudadano, y optan por la defensa sectaria de su bloque ideológico de turno.

Sobre la involución de la sociedad y los sistémas políticos. Permitirme que exprese mi humilde opinión. Creo que no se trata de involución, sino de que el progreso tecnológico no va a la par de un progreso en el sistema. Por ejemplo, las mejoras en las comunicaciones son aprovechadas por los medios comunicación para llevar la maipulación de formas y maneras más eficaces y generalizadas, allá donde antes no podían y, por este motivo, no había control sobre ello. Todo esto en lugar de ser utilizado para gestionar mejor y en mayor número y rapidez, quejas ciudadanas o para aumentar el número de referendums y facilitarlos.

La sociedad (incluyendo sus representantes, democraticos o no) que en un momento se acomoda, ve como el progeso tecnológico le sobrepasa y reacciona lentamente tal vez por que el problema se ha enquistado y no se apercibe de ello. El ciudadano normal no puede aprovechar ese progreso para invertirlo en la política que le concierne, pero las oligarquías que se forman si que lo apropechan.

Un cordial saludo


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Clandestino
January 12th, 2007
at 7:03 pm

Toc, toc, toc ¡Hola! Buenas tardes. ¡Hay alguien por ahí!

Que las fiestas han pasado ya y hay mucho por hacer. Venga, a desperezarnos y manos a la tarea, que el enemigo no para. Así que a escibir y a comentar, que estan ocurriendo cosas y las estamos dejando pasar. ¿Nos hemos vuelto conformistas o qué? ¿Soy el único al que no le ha tocado la lotería? A ver si es que sois ricos y os habéis asociado a los pesoistas ahora que los socialistas los van dejando solos.

Bueno bromas aparte, esto hay que “resucitarlo” y hacer que funcione. Así que los que tenéis acceso, a estrujarse la sesera y a funcionar.

Abrazos


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Lino Moinelo
January 12th, 2007
at 9:57 pm

Clandestino, se hace lo que se puede. después de más de un año con esto de la bitácora y movimientos democráticos, he descuidado otras cosas a nivel personal.

Somo personas, ciudadanos normales. No pretendo ser pesimsta, sino realista, aunque esto pueda ser una cuestión de ánimo. Supongo que es normal empezar con mucho entusiasmo, para luego ¡¡booom!! darse de morros con el problema de verdad.

¿Cuál es este? Pues que estamos en una sociedad que ve como su presidente dice en todas las TV que «España no se merece atentados» … ¡¡¡pues claro que no!!! y lo peor que es a continuación piensas ¿alguien se lo merece? o ¿cuando se lo mereció?, entre esto y los famosos «lapsus», en los que confunde accidente con terrorismo, en función de su conveniencia política, la sospecha de que realmente se está cuestionando el terrorismio como elemento válido en la política es terrible. Y mientras, los ciudadanos seguimos escuchando a las guapas comentaristas en los telediarios. Si por lo menos lo hicieran en Top-less como en Rusia (no es cachondeo … bueno, un poco)

A veces pienso que no se si España y sus ciudadanos desean la democracia. No solo que no saben lo que es, sino que no la quieren, entonces no estoy seguro de quiene somos nosotros para «alterarles», su mágnifica ignorancia.

Todo lo que hay en la ALCD es muy válido para que aquel que quiera lo lea. Pero ahora lo que es necesario en mi opinión es anunciarlo a los cuatro vientos, no solo en internet. Anunciarlo simplemente, que sepa que está aquí. Y hay gente que por su trabajo puede hacerlo con mucha más facilidad.

Sobre la actualidad, es que los políticos no dicen más que tonterias que no resisten el más minímo análisis formal o debate un poco serio. Yo mismo me atrevería a debatir cara a cara con cualquier a de ellos. Pero claro, a mi no me van a dejar metermme. Todo se lo comen entre ellos. Da igual que seas zoquete, mientras tengas alguna utilidad política, aunque sea para armar jaleo, gracias a que el resto es igual de zoquete, claro.

Y claro, los nacionalistas y terroristas se descojonan tranquilamente y hacen el burro todo lo que quieren.

En fin, lo dejo que no tengo tiempo

Un saludo


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Lino Moinelo
January 12th, 2007
at 10:01 pm

Un pequeño apunte. Respecto de las comentaristas de TV, extrapolo la situación para el resto de orientaciones sexuales. ¿Vale?

un saludo


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Jesus Nava
January 12th, 2007
at 11:24 pm

Recogido el guante, amigo Clandestino. Y tu sugerencia, Lino. Este año tiene que ser el de nuestra presentación en sociedad. Y lo será. Estaba esperando a la recuperación de los blogs en Internet, que ya ha empezado. Seguiremos por aquí y empezaremos por allá, como tú dices.

Están pasando cosas muy graves. Debemos comentarlas y analizarlas, aunque sea a título particular, pues la ALCD no tiene por qué pronunciarse oficialmente sobre poilíticas concretas del gobierno o de la oposición. Ya sabéis que cada uno de vosotros tiene acceso directo al blog, para publicar lo que le apetezca, sin condiciones. Únicamente el sentido común debe poner los límites.

Pero los debates, noticias, comentarios, análisis, reseñas, etc. no deben desviarnos de nuestro objetivo: propagar la verdad de que la democracia, bien entendida, es la única salida a los problemas políticos de la nación. Tenemos que empezar a buscar los medios. Por correo aparte, pues no sé si será factible, os hablaré de una posibilidad, sin salir de Internet, para dar un salto cualitativo muy importante.

En fin, estamos de vuelta. Que cada uno aporte y sugiera lo que buenamente pueda. No nos vamos a pedir más unos a otros, ¿no os parece?

Un abrazo colectivo.

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