“Una substancia no puede ser producida por otra cosa; será, por tanto, causa de sí, es decir, que su esencia implica necesariamente la existencia, o sea, que a su naturaleza pertenece el existir. No dudo que sea difícil concebir esta demostración para todos los que juzgan confusamente de las cosas y no están acostumbrados a conocerlas por sus primeras causas; y ello porque no distinguen entre las modificaciones de las sustancias y las sustancias mismas, ni saben cómo se producen las cosas. De donde resulta que imaginan para las sustancias un principio como el que ven que tienen las cosas naturales; pues quienes ignoran las verdaderas causas de las cosas lo confunden todo, y, sin repugnancia mental alguna, forjan en su espíritu árboles que hablan como los hombres, y se imaginan que los hombres se forman tanto a partir de piedras como de semen, y que cualesquiera formas se transforman en otras cualesquiera. Así también, quienes confunden la naturaleza divina con la humana atribuyen fácilmente a Dios afectos humanos, sobre todo mientras ignoran cómo se producen los afectos en el alma. Pero si los hombres atendieran a la naturaleza de la substancia, no dudarían un punto de la verdad de esta proposición; muy al contrario, sería para todos un axioma, y se contaría entre las nociones comunes. Por consiguiente, un Ser absolutamente infinito, esto es, Dios, existe necesariamente. De esta suerte no podemos estar más seguros de la existencia de cosa alguna que de la existencia del Ser absolutamente infinito, o sea, perfecto, esto es, Dios.”
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PROPOSICIÓN VII.- A la naturaleza de una substancia pertenece el existir.
Demostración: Una substancia no puede ser producida por otra cosa (por el Corolario de la Proposición anterior); será, por tanto, causa de sí, es decir (por la Definición 1), que su esencia implica necesariamente la existencia, o sea, que a su naturaleza pertenece el existir. Quod erat demonstrandum (en lo sucesivo Q.E.D.).
QUIENES IGNORAN LAS VERDADERAS CAUSAS DE LAS COSAS LO CONFUNDEN TODO, Y SIN REPUGNANCIA MENTAL ALGUNA SE IMAGINAN QUE CUALESQUIERA FORMAS SE TRANSFORMAN EN OTRAS CUALESQUIERA
PROPOSICIÓN VIII.- Toda substancia es necesariamente infinita.
Demostración: No existe más que una única substancia con el mismo atributo (por la Proposición 5), y el existir pertenece a su naturaleza (por la Proposición 7). Por consiguiente, competerá a su naturaleza existir, ya como finita, ya como infinita. Pero como finita no puede existir, pues (por la Definición 2) debería ser limitada por otra de su misma naturaleza, que también debería existir necesariamente (por la Proposición 7); y entonces habría dos substancias con el mismo atributo, lo cual es absurdo (por la proposición 5). Por tanto, existe como infinita.
Escolio 1: Como el ser finito es realmente una negación parcial, y el ser infinito una afirmación absoluta de la existencia de cualquier naturaleza, se sigue, pues, de la sola Proposición 7, que toda substancia debe ser infinita.
Escolio 2: No dudo que sea difícil concebir la demostración de la Proposición 7 para todos los que juzgan confusamente de las cosas y no están acostumbrados a conocerlas por sus primeras causas; y ello porque no distinguen entre las modificaciones de las sustancias y las sustancias mismas, ni saben cómo se producen las cosas. De donde resulta que imaginan para las sustancias un principio como el que ven que tienen las cosas naturales; pues quienes ignoran las verdaderas causas de las cosas lo confunden todo, y, sin repugnancia mental alguna, forjan en su espíritu árboles que hablan como los hombres, y se imaginan que los hombres se forman tanto a partir de piedras como de semen, y que cualesquiera formas se transforman en otras cualesquiera. (más…)