Filosofía Digital

"Me he esmerado en no ridiculizar ni lamentar ni detestar las acciones humanas, sino en entenderlas." Baruch de Spinoza

TECNOFASCISMO, por Pedro Lleixà Lizarte

Archivado en: -TRIBUNA LIBRE — May 22, 2008 @ 8:48 pm

“¿Cómo lo hemos podido permitir? ¿Dónde están los que lucharon denodadamente por la ciber-resistencia, por una red libre y de todos? Dicen las malas lenguas que los han deportado a los gulags siberianos y al desierto del Teneré, donde son desprogramados con torturas y maltratos hasta llegar a la muerte. A los que reniegan de su pasado todavía les queda por superar la dura prueba de hacer de espías de sus compañeros rebeldes. Es el precio de la vida. No tan caro, pero, como el de los productos de última generación del mercado negro tecnológico. ¿Quieres técnica? ¡Págatela, si puedes! Tecnofascismo“.

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Otra vez. No escarmentamos. ¿Cómo lo hemos podido permitir? ¿Dónde están los que lucharon denodadamente por la ciber-resistencia, por una red libre y de todos? Dicen las malas lenguas que los han deportado a los gulags siberianos y al desierto del Teneré, donde son desprogramados con torturas y maltratos hasta llegar a la muerte. A los que reniegan de su pasado todavía les queda por superar la dura prueba de hacer de espías de sus compañeros rebeldes. Es el precio de la vida. No tan caro, pero, como el de los productos de última generación del mercado negro tecnológico. ¿Quieres técnica? ¡Págatela, si puedes! Tecnofascismo.

Debemos tener cuidado con la amenaza creciente del tecnofascismo. La libertad virtual de la Red podría convertirse en una jaula real.

No he visto ninguna película ni os estoy explicando al detalle una cena de a duro. Ni he bebido aceite. Ni me he fumado nada más tóxico que el aire de la gran ciudad. Ni me he golpeado la cabeza con el marco de la puerta. Ni me he vendido el entendimiento ni el alma al diablo. Lo que leéis puede ser muy bien el futuro a corto plazo que les espera a las próximas generaciones de juventud, si es que antes no nos atamos las botas para oponer una cierta ciber-resistencia.

Comparto estas reflexiones como consecuencia de unos lamentables hechos ocurridos en el trabajo, al intentar hacer un uso normal y correcto de la conexión a Internet. Meses después, conseguí volver a visitar un montón de blogs del dominio lamevaweb que los americanos de la central de la empresa en los USA me censuraron al encontrar la cadena “lame” (¡retorcidos mentales!). ¿Comprendéis la realidad de la cuestión? ¿Qué hago, me río del chiste o lloro por los padres del artefacto?

Esta vez le llevaré la contraria a Heráclito, porque nada ha cambiado. Todo sigue igual. Permanecemos en el mismo lugar. ¿O es que alguien de los visitantes de esta miserable página bloguera ha osado encontrar algo referente o relacionado con el “sexo”, según me indica el cortafuegos del servidor cada vez que intento responder los comentarios que me han dejado l@s amig@s bloguer@s? ¿Creéis que es lo suficiente sólido el argumento que algunos defienden basado en que “la empresa tiene todo el derecho de hacerlo”? ¿Qué me decís, entonces, de los controles indiscriminados que los servicios de espionaje globales hacen sobre nuestras transacciones domésticas en la red, como conversaciones telefónicas, blogs y correo electrónico? ¿Qué derecho tienen ellos sobre nosotros?

Como dice Saúl Gordillo en su blog, ¿hagamos lo que hagamos estamos en las puertas del control total? ¿O quizás el mundo se mueve a golpe de oleadas sucesivas, según nos escribe el filósofo Francesc Hervàs en su blog? O acaso, como nos pregunta Jesús Nava en Filosofía Digital, ¿debemos dejar el progreso tecnológico sólo en manos de los tecnócratas?

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Han existido dos grandes explosiones de conocimiento en la historia de la humanidad, no sólo una. La segunda comenzó en Europa hace cinco siglos y todavía continúa. La primera empezó en Grecia durante el siglo VI a.C.(…). Los griegos (…) cometieron errores graves (…) sobre la naturaleza humana. (…). Pero nuestra explosión de conocimiento también ha cometido errores, algunos de los cuales podrían causar una catástrofe que acabara con toda la raza humana. (…) Los errores se debieron a la arrogancia, a una especie de desmesurada presunción que conlleva un impío desprecio por los límites que el orden del universo impone a las acciones de hombres y mujeres. Los griegos le dieron a la arrogancia humana un nombre especial: hubris(Breve historia del saber, Cap.2. La explosión griega. Charles Van Doren. Editorial Planeta).

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No me preguntéis ni el cómo ni el porqué, pero al escribir estas letras me ha venido la representación ensordecedora por los altavoces de una impresionante “Fool’s overture” (Supertramp en París). Nos queda por divisar un mundo en el que el pensamiento vivirá encarcelado en la prisión del ser, sin una miserable llave para abrirse a una nueva explosión del saber: “You lock the door. And throw away the key. Someone is in my hed, but it’s not me” (Brain Damage, Pink Floyd).

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PEDRO LLEIXÀ LIZARTE, “La ciber-resistencia II”. Post publicado originalmente en su blog Pedra Lletraferida y traducido por el autor para Filosofía Digital. Publicada aquí su segunda parte, el 26 de enero de 2007, la reponemos en portada para expresar nuestra alegría por su inclusión en La catosfera literària 08, primera antología de blogs en català.

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