Filosofía Digital

"Me he esmerado en no ridiculizar ni lamentar ni detestar las acciones humanas, sino en entenderlas." Baruch de Spinoza

MORIR DE LUZ EN UN SUEÑO DE CLARIDAD, por E. M. Cioran

Archivado en: -CONCIENCIA VIGILANTE — November 27, 2009 @ 7:54 pm

“Sólo una existencia purgada de sus elementos contingentes es capaz de permitir el acceso a una zona esencial. El sentimiento metafísico de la existencia es un sentimiento de orden extático, y toda metafísica hunde sus raíces en una forma particular de éxtasis. Es un error no admitir más que la variante religiosa del éxtasis. ¿Por qué no habría un éxtasis de la existencia pura, de las raíces inmanentes de la vida? Quisiera que el mundo entero flotase en ese sueño de claridad, en ese encantamiento transparente e inmaterial. Que no hubiese ya obstáculos ni materia, forma o confines. Y que en ese paraíso yo muriese de luz”.

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Todos los seres humanos tienen el mismo defecto: esperan vivir en lugar de vivir realmente, pues no tienen el valor de afrontar cada segundo. ¿Por qué no desplegar en cada instante suficiente pasión y ardor para convertirlo en una eternidad? Sólo aprendemos a vivir, todos, en el momento en que ya no esperamos nada; mientras se espera, no se puede aprender nada, pues no se habita un presente concreto y vivo, sino un futuro lejano e insípido.

FUERA DE LO INMEDIATO LA SALVACIÓN ES IMPOSIBLE

No deberíamos esperar nada, salvo las sugestiones inmediatas del instante, esperar sin la conciencia del tiempo. Fuera de lo inmediato, la salvación es imposible. Porque el ser humano es una criatura que ha perdido lo inmediato. De ahí que sea un animal indirecto.

Mientras no nos hallemos reducidos a cenizas, podremos hacer filosofía lírica, una filosofía en la que la idea tiene raíces tan profundas como la poesía.

El mundo no se merece que alguien se sacrifique por una idea o una creencia. ¿Somos nosotros más felices hoy porque otros se sacrificaron por nuestro bien? Pero, ¿qué bien? Si alguien realmente se ha sacrificado para que yo sea hoy más feliz, soy en realidad aún más desgraciado que él, pues no deseo construir mi existencia sobre un cementerio.

Hay momentos en que me siento responsable de toda la miseria de la historia, en los que no comprendo por qué algunas personas han derramado su sangre por nosotros. La ironía suprema sería darse cuenta de que ellos fueron más felices que nosotros lo somos hoy. ¡Maldita sea la historia!

Ignoro qué sentido, en un ser escéptico para quien este mundo es un mundo en el que nunca se resuelve nada, puede tener el éxtasis, el más revelador y el más rico, el más complejo y el más peligroso, el éxtasis de las profundidades últimas de la vida. Esa clase de éxtasis no nos hace adquirir ni una certeza explícita ni un saber definido; pero el sentimiento de una participación esencial es en él tan intenso que rebasa todos los límites y las categorías del conocimiento habitual.

Sólo una existencia purgada de sus elementos contingentes es capaz de permitir el acceso a una zona esencial. El sentimiento metafísico de la existencia es un sentimiento de orden extático, y toda metafísica hunde sus raíces en una forma particular de éxtasis. Es un error no admitir más que la variante religiosa del éxtasis. 

¿POR QUÉ NO HABRÍA UN ÉXTASIS DE LA EXISTENCIA PURA?

¿Por qué no habría un éxtasis de la existencia pura, de las raíces inmanentes de la vida? El éxtasis como exaltación en la inmanencia, como incandescencia, como visión de la locura de este mundo -he ahí una base para la metafísica-, válido incluso para los últimos instantes, para el momento de la muerte…

Cuando todos los ideales corrientes, sean morales, estéticos, religiosos, sociales o de cualquier otra clase, no logran imprimir a la vida una dirección y una finalidad, ¿cómo preservarla del vacío? Vivo porque las montañas no saben reír ni las lombrices cantar. La pasión por lo absurdo nace únicamente en el individuo que lo ha expiado todo pero que es capaz de soportar terribles transfiguraciones futuras. A quien lo ha perdido todo sólo le queda esa pasión. ¿Qué podría en adelante seducirle?

Algunos responderán que el sacrificio en nombre de la humanidad o del bien público, el culto de lo bello, etc. Yo sólo soporto a aquellos seres humanos que han renunciado a experimentar, aunque no sea más que provisionalmente, todos esos sueños. Ellos son los únicos que han vivido de manera absoluta, los únicos habilitados para hablar de la vida. [...] Toda existencia que no contenga una gran locura carece de valor.

Me gustaría perder el juicio con una sola condición: tener la certeza de ser un loco jovial, sin problemas ni obsesiones, jocoso durante todo el día. [...] Me gustaría que un manantial de luz brotase de mí para transfigurar el universo -un manantial que, lejos de la tensión del éxtasis, conservara la calma de una eternidad luminosa, que tuviera la ligereza de la gracia y el calor de una sonrisa. Quisiera que el mundo entero flotase en ese sueño de claridad, en ese encantamiento transparente e inmaterial. Que no hubiese ya obstáculos ni materia, forma o confines. Y que en ese paraíso yo muriese de luz.

QUISIERA QUE EL MUNDO ENTERO FLOTASE EN UN SUEÑO DE CLARIDAD

Si las enfermedades tienen una misión filosófica, ésta no puede consistir más que en mostrar lo frágil que es el sueño de una vida realizada. La enfermedad convierte la muerte en algo siempre presente; los sufrimientos nos unen a realidades metafísicas que una persona normal y con buena salud no comprenderá nunca.

Los jóvenes hablan de la muerte como de un acontecimiento exterior; en cuanto son víctimas de la enfermedad, pierden, sin embargo, todas las ilusiones de la juventud. Es evidente que las únicas experiencias auténticas son las producidas por la enfermedad. Todas las demás llevan fatalmente el sello de lo libresco, puesto que un equilibrio orgánico no permite más que estados sugeridos cuya complejidad procede de una imaginación exaltada.

Sólo los verdaderos enfermos son capaces de una seriedad auténtica. Los demás están dispuestos a renunciar, en lo más íntimo de sí mismos, a las revelaciones metafísicas procedentes de la desesperación y de la agonía a cambio de un amor cándido o una voluptuosa inconsciencia.

Prefiero mil veces más una existencia dramática, atormentada por el destino y sometida al suplicio de las llamas más ardientes, que la existencia de un hombre abstracto, obsesionado por interrogaciones no menos abstractas que sólo le afectan superficialmente. Desprecio la ausencia de riesgo, de locura y de pasión en la vida. ¡Qué fecundo, por el contrario, es un pensamiento vivo y apasionado, irrigado por el lirismo!

Mientras no nos hallemos reducidos a cenizas, podremos hacer filosofía lírica -una filosofía en la que la idea tiene raíces tan profundas como la poesía. Tenemos entonces acceso a una forma superior de existencia, en la que el mundo y sus problemas inextricables ni siquiera merecen ya el desprecio.

* * *

E. M. CIORAN, En las cimas de la desesperación. Tusquets Editores, 1991. Traducción de Rafael Panizo, 1991. [FD, 23/03/2007]

1 comentario »

  1. raimundo lulio:

    Es sin duda Cioran uno de los pensadores mas significativos del siglo XX ,pese al desconocimiento de su obra,pues no es la primera vez que pregunto a compañer@s de qué si conocen la obra de Cioran, a lo cual contestan de manera interrogativa. lo cual es reflejo de que se sigue arrastrando con un viejo paradigma de la filosofía, de que si no se tratan de los clasicos no es digno de enseñarse… en fin…
    su obra es impresionante, provocadora, y seductora..,
    enfermiza y saludable a la vez. su prosa aforistica taladrea el discurso formal, para presentar en unas cuantas lineas, las formas mas ocultas de nuestra alma.

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