Filosofía Digital

"Me he esmerado en no ridiculizar ni lamentar ni detestar las acciones humanas, sino en entenderlas." Baruch de Spinoza

LA BOTELLA, LA RED Y EL LABERINTO, por Norberto Bobbio

Archivado en: -CONCIENCIA VIGILANTE — February 28, 2010 @ 8:44 pm

“Pero nosotros, los hombres, ¿somos moscas en la botella o peces en la red? Tal vez ni una cosa ni la otra. Tal vez la condición humana puede representarse globalmente de manera más apropiada con una tercera imagen: el camino de salida existe, pero no hay ningún espectador afuera que conozca de antemano el recorrido. Estamos todos dentro de la botella. Sabemos que la vía de salida existe, pero sin saber exactamente dónde se halla procedemos por tentativas, por aproximaciones sucesivas. Para esta situación nos puede ser útil otra imagen, la del laberinto: quien entra en un laberinto sabe que existe una vía de salida, pero no sabe cuál de los muchos caminos que se abren ante él a medida que marcha conducen a ella. Avanza a tientas”.

* * * * * *

Wittgenstein ha escrito que la tarea de la filosofía es la de enseñar a la mosca a salir de la botella. Esta imagen, elevada a la representación global de la vida humana, refleja sólo una de las posibles situaciones existenciales del hombre, y no la más desfavorable. Es la situación en que existe una vía de salida (evidentemente se trata de una botella sin tapón); por otra parte, fuera de la botella hay alguien, un espectador, el filósofo, que ve claramente dónde está.

¿Pero qué pasa si en lugar de la imagen de la mosca en la botella consideramos la del pez en la red? También el pez se debate en la red para salir de ella, con una diferencia: cree que hay un camino de salida, pero éste no existe. Cuando la red se abra (no por obra suya), la salida no será una liberación, es decir, un principio; sino la muerte, o sea, el fin.

En esta situación, la tarea del filósofo, del espectador externo que ve no sólo el esfuerzo, sino también la meta, no puede ser ya la descrita por Wittgenstein. Con toda probabilidad predicará la vanidad de la cura, de agitarse sin un objetivo, la renuncia a los bienes cuya posesión no es segura y en cualquier forma ya no depende de nosotros, la abstinencia, la resignación, la imperturbabilidad. Nos invitará a contentarnos con el breve tiempo de vida que aún nos es dado vivir, a esperar la muerte con serenidad y tal vez a cultivar nuestro jardín.

Se trata, como cualquiera puede reconocer con facilidad, de las varias formas de filosofía como sabiduría, mientras que en el caso de la mosca la filosofía se había presentado bajo las formas del saber racional. Pero nosotros, los hombres, ¿somos moscas en la botella o peces en la red?

Tal vez ni una cosa ni la otra. Tal vez la condición humana puede representarse globalmente de manera más apropiada con una tercera imagen: el camino de salida existe, pero no hay ningún espectador afuera que conozca de antemano el recorrido. Estamos todos dentro de la botella. Sabemos que la vía de salida existe, pero sin saber exactamente dónde se halla procedemos por tentativas, por aproximaciones sucesivas.

En este caso, la tarea del filósofo es más modesta en relación con la primera situación y menos sublime en relación con la segunda: enseña a coordinar  los esfuerzos, a no arrojarse de cabeza a la acción, y al mismo tiempo a no demorarse en la inacción, a hacer elecciones razonadas, a proponerse, a título de hipótesis, metas intermedias, corrigiendo el itinerario durante el trayecto si es necesario, a adaptar los medios al fin, a reconocer los caminos equivocados y abandonarlos una vez reconocidos como tales.

Para esta situación nos puede ser útil otra imagen, la del laberinto: quien entra en un laberinto sabe que existe una vía de salida, pero no sabe cuál de los muchos caminos que se abren ante él a medida que marcha conducen a ella. Avanza a tientas. Cuando encuentra bloqueado un camino vuelve atrás y sigue otro. A veces el que parece más fácil no es el más acertado; otras veces, cuando cree estar más próximo a su meta, se halla en realidad más alejado, y basta un paso en falso para volver al punto de partida.

Se requiere mucha paciencia, no dejarse confundir nunca por las apariencias, dar (como suele decirse) un paso cada vez, y en las encrucijadas, cuando no nos es posible calcular la razón de la elección y nos vemos obligados a correr el riesgo, estar siempre listos para retroceder. La característica de la situación del laberinto es que ninguna boca de salida está asegurada del todo, y cuando el recorrido es justo, es decir, conduce a una salida, no se trata nunca de la salida final. La única cosa que el hombre del laberinto ha aprendido de la experiencia (supuesto que haya llegado a la madurez mental de aprender la lección de la experiencia) es que hay calles sin salida: la única lección del laberinto es la de la calle bloqueada.

Estas metáforas se aplican con la misma eficacia al problema del sentido de la vida individual, del destino del hombre como individuo aislado, que al problema del sentido o del destino de la humanidad. Corresponden a tres modos de concebir el sentido de la historia. Se pueden representar en ellos tres típicas filosofías de la historia. Por supuesto, no son las únicas.

Dejan fuera, en ambos extremos, dos: la concepción religiosa, mejor dicho, cristiana, de la historia, para la cual la solución existe, pero fuera de la historia, y el único espectador es Dios; y la del pesimismo radical (pantragismo), para la que no sólo no hay solución final, sino que tampoco hay soluciones parciales, intermedias, y no existe otra condición que el sufrimiento inútil, ni otra actitud posible que la indiferencia o la desesperación, y suponiendo que exista un espectador, éste o no presta atención o es impotente.

* * *

NORBERTO BOBBIO, El problema de la guerra y las vías de la paz. Altaya, 1998. Traductor: Jorge Binaghi. [FD, 30/06/2007]

5 comentarios »

  1. Jesús Nava:

    Como no todo es política en la vida, o al menos no debería serlo-, he creído oportuno publicar aquí este texto de Norberto Bobbio que decidí, leyéndolo esta misma tarde, editar en Filosofía Digital.

    Para hacer política con honradez hay que tener una filosofía honrada de la vida, de los seres humanos y de la sociedad. Ni un dedo deberíamos extender a ciegas; podríamos sacarle un ojo a alguien. Después de todo, como decía Thomas Jefferson al rey Jacobo, en un documento oficial: “EL ARTE DE GOBERNAR NO ES OTRA COSA QUE EL ARTE DE SER HONESTO”.

    En este fragmento, Bobbio propone que la situación de los individuos -y la historia de los pueblos- no se parece tanto a la de la mosca en la botella o a la del pez en la red como a la del explorador de un laberinto. Espero que nos sirva de ayuda a todos el saber que, aunque hay salida, avanzamos a tientas:

    “Quien entra en un laberinto sabe que existe una vía de salida, pero no sabe cuál de los muchos caminos que se abren ante él a medida que marcha conducen a ella. Avanza a tientas. Cuando encuentra bloqueado un camino vuelve atrás y sigue otro. A veces el que parece más fácil no es el más acertado; otras veces, cuando cree estar más próximo a su meta, se halla en realidad más alejado, y basta un paso en falso para volver al punto de partida.

    Se requiere mucha paciencia, no dejarse confundir nunca por las apariencias, dar (como suele decirse) un paso cada vez, y en las encrucijadas, cuando no nos es posible calcular la razón de la elección y nos vemos obligados a correr el riesgo, estar siempre listos para retroceder. La característica de la situación del laberinto es que ninguna boca de salida está asegurada del todo, y cuando el recorrido es justo, es decir, conduce a una salida, no se trata nunca de la salida final. La única cosa que el hombre del laberinto ha aprendido de la experiencia (supuesto que haya llegado a la madurez mental de aprender la lección de la experiencia) es que hay calles sin salida: la única lección del laberinto es la de la calle bloqueada.

    Estas metáforas se aplican con la misma eficacia al problema del sentido de la vida individual, del destino del hombre como individuo aislado, que al problema del sentido o del destino de la humanidad.”

    Saludos cordiales.

    (Publicado simultáneamente en el blog de la ALCD).

  2. umfi:

    Laberinto…
    botella…
    red…
    y más arriba, encima, las golondrinas, las gaviotas…
    las nubes y las lluvias…
    En la historia de la Gaviota y del gato que le enseñó a volar, de Luis Sepélveda,
    en la página 135:
    -Vuela!…maulló Zorbas estirando una pata y tocándola apenas…
    Afortunade desapareció de su vista y el humano y el gato temieron lo peor…
    -¡Vuelo! ¡Zorbas! Puedo volar!, graznaba eufórica.

  3. Carlos Luís:

    Jesús, todo lo humano es humano y sin duda este texto tiene su encaje político. Cabe una nueva posibilidad, creemos nuestra propia salida, atravesemos el laberinto, impulsados por el espíritu transformador del hombre. En un ideal de mejora, como huéspedes de una choza, que tras generaciones, mutará en palacio flotante.

  4. Teilhard:

    Especialmente interesante e inquietante la lectura que nos trae en esta ocasión, a tenor de la laberíntica situación en la que nos estamos sumergiendo como sociedad.

    Este fin de semana se ha presentado “estoloarreglamosentretodos.org”. Al parecer es un blog o un proyecto de red social, iniciativa de la FUNDACION CONFIANZA, un proyecto de ROCA y GARRIGUES, dos personajes que formaron parte hace años de una fallida operación política. Seguro que habrá visto la publicidad en prensa y demás medios de comunicación:

    “ contamos con un equipo muy profesional e, ilusionado, que ha diseñado una campaña de comunicación y publicidad muy ambiciosa; contamos con el apoyo económico directo de las principales empresas del país y con la colaboración de los medios de comunicación; contamos con la participación de importantes figuras de la vida social, cultural y deportiva española…”

    “Pretendemos llegar hasta el último rincón de la geografía española con nuestros mensajes y que estos reboten una y otra vez y que se multipliquen creando un eco ensordecedor…”

    Lo curioso del asunto es que no hacen propuestas, simplemente husmean y difieren, cuando no rechazan, su propias responsabilidades.:

    “… queremos provocar un debate social sobre la actitud que tenemos cada uno de nosotros ante la crisis…”

    ¿no sería más ético que definieran su posición ante la crisis, sus causas y sus consecuencias, en vez de “provocar” un debate social al respecto? ¿ que les legitima para ello? ¿Por qué se arrogan esa representatividad? -No nos olvidemos que estos afamados despachos no han sido ajenos a las alegrías de la pasada época de bonanza-. ¿Por qué quieren interrogar a la sociedad sobre un asunto del que seguro ellos disponen de la mayor y mejor información? Después de haber participado como los que más en la fiesta que ha vivido este país durante años, ¿no están obligados a devolver algo de lo que han tomado de la sociedad?

    En mi opinión, gente tan importante y tan bien informada y con tan poderosos medios, y tan deudores de nuestra sociedad, no pueden limitarse a interrogarla y presentar un blog Naif con un contenido lleno de puntos comunes y buenismos. Ellos pueden y deben ofrecer algo mejor. Si quieren transformar a la sociedad en el sentido de que “entre TODOS podemos”, deberían someter al debate social algo concreto: Un proyecto y una hoja de ruta para devolver el poder al ciudadano, a esos TODOS. El poder de elegir a nuestros representantes, el poder de controlarlos y exigirles responsabilidades y el poder de participar en las decisiones. Los demás es volver a “pescar” en la sociedad. Echar las redes, ya no las económicas, pues ese banco esta esquilmado, sino las políticas, una ambición que al parecer aun no tienen satisfecha.

    Como dice lucidamente el autor, la tarea del filósofo y en esto todos deberíamos serlo un poco, es evitar la demora en la inacción, ponerse metas intermedias, corregir el itinerario, adaptar los medios al fin, reconocer los caminos equivocados etc

    Así pues, dirijámonos a estos poderosos caballeros y como filósofos, corrijámosles en el itinerario elegido. Que no provoquen un debate sobre la actitud de los demás ante la crisis, sino que den ejemplo y medida de su propia actitud. Ustedes que tienen capacidad para ello, sometan a debate una propuesta seria de hoja de ruta para devolver el poder a todos esos a los que pretenden interrogar. Solo así es posible explorar activamente nuevos caminos para hacer avanzar a nuestra sociedad en el laberinto que está metida.

    Teilhard

  5. Filosofía Digital » LA SALIDA DEL LABERINTO, por Teilhard:

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