Filosofía Digital

"Me he esmerado en no ridiculizar ni lamentar ni detestar las acciones humanas, sino en entenderlas." Baruch de Spinoza

EL DEÍSMO O ATEÍSMO CORTÉS, por Jesús Nava

Archivado en: -FILOSOFÍA CORDIAL — April 15, 2010 @ 12:00 am

-Comentario-

¿Spinoza es deísta?

-Respuesta-

Yo diría, en principio, que no.

Spinoza, desde luego, no era ateo (de nada estaba más cierto que de la existencia del ser eterno e infinito, al que no se recataba de llamar Dios), ni materialista (la Naturaleza absolutamente infinita consta de infinitos atributos: extensión o materia, sí, pero también inteligencia o pensamiento, e infinitos atributos más que desconocemos), ni monista (la sustancia es una, pero sus atributos infinitos; luego, ni monismo ni dualismo, sino pluralismo), digan lo que digan los profesores y acólitos spinozistas. Porque o han leído mal a Spinoza o no lo han entendido bien. Otro día lo demostraremos.

Estatua de Spinoza

Pero tampoco era panteísta, porque a él eso le parecería una insensatez romántica (”las cosas creadas no tienen poder de CONSTITUIR un atributo”), ni teísta, pues, cuando los teólogos más racionales siguen atribuyendo “personalidad” a Dios, Spinoza confiesa no saber de qué están hablando.

¿Era, pues, deísta? Tampoco, si por deísmo se entiende la afirmación de un Dios trascendente, ajeno e indiferente a los asuntos del mundo, es decir, “como si dejara al hombre correr solo”. Un Dios semejante tanto daría que existiera como si no, pues indiferencia con indiferencia se paga.

No obstante, Spinoza, refiriéndose a la creencia en un Dios personal que tuviera sentimientos y persiguiera fines, como cualquier mortal, escribió esto: “Confieso que la opinión que somete todas las cosas a una cierta voluntad divina indiferente y que sostiene que todo depende de su capricho, me parece alejarse menos de la verdad que la de aquellos que sostienen que Dios actúa en todo con la mira puesta en el bien, pues estos últimos parecen establecer fuera de Dios algo que no depende de Dios, y a lo cual Dios se somete en su obrar como a un modelo, o a lo cual tiende como a un fin determinado. Y ello, sin duda, no significa sino el sometimiento de Dios al destino, que es lo más absurdo que puede afirmarse de Dios”.

Es decir, a Spinoza le parece que los deístas se alejan menos de la verdad que los teístas o creyentes en dioses antropomórficos. Sin embargo, hay que leer y entender, es decir, sentir y experimentar, lo que dice el libro V de su Ética, donde la unión intuitiva con Dios es gloria, salvación, libertad, amor y felicidad, para comprender la distancia que separa a Spinoza del deísmo, conocido como “ateísmo cortés”. Y todo eso sorteando los escollos que ponen el fideísmo (la fe), el misticismo (el sentimiento) y el racionalismo (la lógica) en el camino del que busca la verdad sobre las cosas últimas. El ateísmo, en cambio, no supone ningún escollo, pues se reduce a una simple negación, y la negación es pura nada.

En fin, amigo, Spinoza, como la verdad, es inclasificable, sea en religión, sea en filosofía, sea en ética. Como decía Feuerbach, “la filosofía de Spinoza era religión; él mismo era un carácter.” Y a eso, si me lo permites, deberíamos aspirar todos, aunque todo lo excelente sea dan difícil como raro.

Un cordial saludo.

FD, 06/01/2008.

Comentario y respuesta en ATEÍSMO Y PANTEÍSMO

14 comentarios »

  1. Jesús Díaz Formoso:

    Todo es relativo; hasta la admiración por la figura histórica de Espinosa, el íbero.

    Encarceló a su deudor. ¿Contradicción? ¿fruto de su época -ni siquiera él se sustrae al influjo de la etapa historica en la que estaba inmerso?

  2. Jesús Nava:

    Querido amigo:

    Yo pienso lo contrario: todo es absoluto, nada es relativo, excepto para nuestro deficiente conocimiento de las causas y leyes que rigen el universo entero y las cosas que lo habitan.

    En lo que se refiere a Spinoza, y a una o dos figuras históricas más, no escatimaré jamás mi admiración ni un ápice. A Spinoza, mi maestro filosófico, le debo las pocas certezas que tengo; sólo a mi ignorancia y a la debilidad de mi mente se deben las dudas que aún me agitan. Sin embargo, no temas que la admiración me ciegue a la verdad. Desde que a los dieciséis años me hice protestante, y leí en la Biblia que el apóstol Pedro levantó del suelo a quien de rodillas quería venerarle, diciéndole: “Levántate, que yo no soy más que un hombre”, no adoro más que al Dios infinito y eterno. Con más razón desde que reemplacé mi conocimiento parcial de la fe por el conocimiento claro y distinto del entendimiento.

    Ni siquiera adoré nunca a la que fue mi esposa por más de veinte años -y tal vez eso me costó mi matrimonio-, ni adoro a mi actual compañera, ni a mis hijos, ni a mí mismo. Mucho menos voy a idolatrar a un filósofo o a un genio que no he conocido ni tratado, por muy luminosas que hayan sido sus ideas o su vida. No somos más que hombres todos; y la naturaleza humana no tiene nada de adorable, aunque sí de admirable, en la medida en que la luz que alcanzamos es un reflejo de la llama eterna que nos alumbra.

    Luego entraré en el caso que citas, que puede ser verdad; yo también lo conocía. Pero aprovecho para decirte que no hagas caso de lo que “se dice” o “se cuenta” de la vida de Spinoza, ni de la de Jefferson tampoco. Me habías remitido alguna vez a la página de un payaso donde ponía a Einstein de subnormal. Creo que no opiné, porque primero me puse de mal humor, y después, más sereno, me reí para mis adentros del cebollino que afirmaba eso.

    También leí en Internet que el demócrata virginiano era un racista -por eso, claro está, tuvo varios hijos con su esclava Sally Hemings-, y hasta Vidal Gore dijo, entre otras memeces (en un libro que me parecíó haber sido escrito exclusivamente para probar que el autor trató de tú a tú con John F. Kennedy), que si quería liberar a sus esclavos -que heredó de su padre- que lo hiciera, y punto (por supuesto, sin tener en cuenta el insignificante detalle de que hacer eso, en su tiempo, hubiera sido un delito y condenar a sus esclavos a una muerte segura).

    Siempre es más fácil descalificar aspectos parciales o actos aislados de la vida de un filósofo o de un sabio -casi siempre tergiversados o malinterpretados-, que examinar a fondo su mente y sus ideas para ver si alcanzó alguna migaja de verdad. No caigas en esa trampa.

    Por otro lado, Internet puede ser, según se use, la república de las ideas más libre que conozco (y a fe mía que pienso aprovechar sus posibilidades: todo lo que publique en el futuro será exclusivamente en la red, gratuito y para quien lo quiera leer) o un inmenso estercolero lleno de mierda. Cualquiera puede dejar sus cagadas o sus verdades en la red. Allá cada cual. Por nuestras deposiciones seremos recordados. Por eso, cuando visito una página que huele mal, no vuelvo a visitarla y ya está.

    Un abrazo.

  3. Jesús Nava:

    Querido Jesús Díaz:

    Entrando ahora en el caso de Spinoza que citas, te diré que no me sorprende en absoluto; que ocurrió, supuestamente, cuando aún se dedicaba a los negocios paternos, y que aún él no había decidido “dedicarse a un nuevo negocio”: la búsqueda de la verdad. También pleiteó con su hermanastra, que pretendía dejarle sin herencia; ganó el juicio, y de seguido se lo dejó todo a ella, reservándose únicamente una cama, con la que anduvo a cuestas, de pensión en pensión, viviendo siempre en una habitación alquilada.

    Pero así como Spinoza despreció siempre las riquezas, aun pudiendo tenerlas en abundancia, y que siempre abogó por la amistad y la generosidad en las relaciones privadas, también dejó muy claro que, en sociedad, quien no cumple y obedece al DERECHO COMÚN, que es la salvaguarda de la libertad de todos, se declara ipso facto enemigo de la sociedad, pues “no es el odio, sino el Derecho, lo que hace al enemigo del Estado” (TTP, cap. XVI). Y eso incluye, entiendo yo, tanto el Derecho Constitucional como el Penal, el Civil, el Mercantil, y cuantos decidamos imponernos a nosotros mismos. Spinoza llega a decir que los «jurídicamente autónomos» (entendiendo por tales a los que no se someten a las leyes comunes ni reconocen el derecho de la sociedad a regular la conducta ordinaria de todos los ciudadanos, que no lo que sienten y piensan), en la medida en que se declaran independientes de la ley y deciden vivir a su aire, “son también enemigos del Estado y con derecho se les puede detener” (TP)

    Y es que una de las cosas que más me asombraron en Spinoza fue la firmeza con que defendía que el más grande amor que un hombre podía manifestar en sociedad era “el amor a la patria”. Y así denunciaba, de paso, a todas las sectas religiosas, católicas, protestantes y judías (es fácil suponer lo que diría hoy de la secta musulmana), que siguen aferradas a un supuesto derecho divino y que siempre consideraron (y aún consideran, según todos los indicios) como el mayor de los males la sujección al gobierno del pueblo, o sea, a la democracia, basada en la razón natural, el sentimiento común de la humanidad y los votos.

    Oigámosle: “La piedad hacia la patria es sin duda la máxima que uno puede practicar. Suprimido el Estado, en efecto, nada bueno puede subsistir, todo corre peligro y, en medio del pavor general, sólo reinan la ira y la impiedad. De donde se sigue que cualquier ayuda piadosa que uno preste al prójimo, resulta impía, si de ella se deriva algún daño para el Estado; y que al revés, no se puede cometer con él ninguna impiedad que no resulte piadosa, si se realiza por la conservación del Estado. Por ejemplo, es piadoso que yo entregue también mi capa a aquel que está peleando conmigo y quiere arrebatarme la túnica. Pero, si se juzgara que ello resultaría pernicioso para el Estado, sería piadoso más bien citarlo a juicio, aun cuando hubiera de ser condenado a muerte. Por este motivo se ensalza a Manlio Torcuato, ya que tuvo en más estima la salvación del pueblo que la piedad hacia el hijo. De esta doctrina se sigue, pues, que la salvación del pueblo es la suprema ley, a la que deben responder todas las demás, tanto humanas como divinas.” (TTP, cap. XIX)

    O sea, que no sólo deberíamos preguntarnos qué hay de malo en mandar a un deudor a prisión, cuando no cumple los compromisos pactados, o a un traidor a la muerte cuando comete un crimen de lesa patria; también debemos preguntarnos qué hay de bueno para la sociedad si perdonamos a los defraudadores y estafadores, e indultamos a los traidores. La vida social no es una broma, y nadie tiene derecho a saltarse ni una sola de las reglas que regulan nuestra conviviencia. Ni hay regla más nociva para la sociedad que aplicar a los delitos de cualquier clase la doctrina del perdón cristiano (“¿Cuántas veces perdonaré al hermano que peque contra mí? ¿Hasta siete?”, preguntó a Jesús uno de sus discípulos. “No te digo hasta siete, sino hasta setenta veces siete”, fue la respuesta). Si obráramos así, ¿qué sería de la justicia?

    Téngase en cuenta, por favor, que Spinoza llama Estado a un pueblo, asentado en un territorio, que decide vivir bajo leyes comunes y democráticas, o sea, iguales para todos, y donde cada ciudadano tiene derecho a participar en cualquiera de las instituciones del Estado, sobre todo, en las asambleas legislativas. Nada que ver con el gobierno despótico y corrupto de esa casta de dictadores, caciques, prevaricadores, burócratas y políticos profesionales, todos ellos parásitos de la sociedad, que estamos tan acostumbrados -y tan resignados- a padecer en Europa.

    Si, según Tocqueville, Jefferson fue el más grande apóstol de la democracia de todos los tiempos, Spinoza lo anticipó maravillosamente, y puede ser considerado en justicia como el más grande filósofo de la democracia en toda la historia del pensamiento. Pero, ay, ¿quién los lee hoy? Y, sobre todo, ¿quién les hace caso?

    Un cordial saludo.

  4. Jesús Díaz Formoso:

    Querido amigo,

    Más que tu, y menos que otros, como nuestro muy estimado Teilhard, creo que el destino inmediato de la SOCIEDAD OCCIDENTAL (aquí incluyo engran parte la antigua Sociedad “Oriental”, hoy parte del Mundo Global que se nos impone sobre la Humanidad y se intenta imponer sobre la misma Divinidad del SER), y después de los sobrevivientes del resto del mundo, es la Esclavitud y elmás descarnado Fascismo.

    Hace años que intento dar con una solución. Creo que no puede ser colectiva. Nos hemos/han separado tanto que ya no constituimos una verdadera Sociedad Humana, sino solo animal.

    Reviso todas mis convicciones y creencias enbusca de esa solución (no “mágica”, sino como proceso histórico -la única historia finalizada está en el materialista cerebelo de Fukuyama y su cohorte de “NewWorldistas”).

    Una idea incipiente me ciega: hay que superar las ideologías. En realidad, no “las” ideologías, sino “la” Ideología; el Marxismo y sus neos y antis.

    Lo demás no es ideología, solo justificación de la barbarie o la inhibición.

    Desde la llamada “izquierda” se ha dividido en partículas sociales mínimas a la parte de la Humanidad -la inmensa mayoría- que se resiste -nos resistimos- a matar la empatía.

    Y esa división o atomización de los Seres Empáticos los ha puesto en pie de guerra, unos contra otros.

    Muchas gracias por tus siempre luminosas respuestas. Voy a pasear, y con suerte, mañana podré añadir algo a estas lineas.

    Un fuerte abrazo.

  5. Jesús Nava:

    Estimado Jesús Díaz:

    Si no estoy tan desencantado del mundo occidental, como algunos de vosotros, tal vez sea porque nunca he estado encantado con el mundo. Y yo también he denunciado, lo que Jefferson y Tocqueville previeron lúcidamente: los ciudadanos, en los países más o menos democráticos, no pensarán más que en ganar dinero y se harán egoístas y ultraconservadores, por lo que cualquier revolución, ya sea social, política o moral, será prácticamente imposible.

    Aún así, si queremos inducir a nuestros paisanos a cambiar de actitud, debemos pensar en las fuerzas o causas que podrían producir el cambio. No vale de nada lamentarse. El ser humano, en este momento histórico, es así. Y no solucionaremos nada individualmente, porque el individuo frente a la sociedad no es más que un átomo irrisorio, y sus derechos naturales imposibles de satisfacer, porque en solitario, sin leyes comunes, el hombre no sería capaz de sobrevivir ni una hora: en el estado natural, el hombre es un lobo para el hombre. “Más todavía, el estado político, por su propia naturaleza, se instaura para quitar el miedo general y para alejar las comunes miserias; y por eso busca, ante todo, aquello que intentaría conseguir, aunque en vano, en el estado natural, todo aquel que se guía por la razón” (TP, cap. III).

    Alcanzar nuestra salvación “colectiva” pasa por una acción “colectiva” en favor del autogobierno de la sociedad. ¿De qué otra forma se podría conseguir? El último hombre que pudo desatar en solitario una revolución en Europa fue Lutero. Y no hubiera conseguido nada si los pueblos de Europa no estuvieran clamando por la libertad de conciencia y de pensamiento y, sobre todo, si no hubiera tenido el apoyo político de los príncipes alemanes.

    La salvación individual, o sea, la libertad de espíritu, se alcanza por la reflexión y la intuición filosóficas; pero la libertad de todos, depende enteramente de la política, y de que seamos capaces de instaurar un Estado libre. Es más, la libertad individual depende más estrechamente de la libertad colectiva que a la inversa.

    No debemos alterarnos porque el mundo no siga las pautas que nos dicta a algunos la razón. El individuo y los pueblos se mueven por sentimientos o pasiones, no por el entendimiento o las razones. Se trata de convencerles de qué sentimientos individuales y qué instituciones sociales son más útiles para llegar a lo que todos esperamos de la sociedad: libertad, seguridad y prosperidad. No debemos negar, en un ataque de misantropía o de utopismo, los avances innegables de Europa en estos tres ámbitos. Pero que podríamos mejorar ostensiblemente en todos ellos, en cooperación con todos los demás pueblos del mundo, no me cabe la menor duda. Por eso abogo por la democracia.

    Los que vemos más lejos que los partidos debemos preocuparnos y trabajar por el porvenir. Un pueblo sólo es asimilable por su cultura. La cultura de los españoles es antidemocrática, siempre lo fue. Y sus instituciones, públicas y privadas, también. No podemos esperar que comprendan, de súbito, el arte de ser libres, y el derecho natural a ejercer la soberanía sobre sus vidas particulares y de compartirla con el resto de los ciudadanos en los asuntos públicos. Cuantos hemos alcanzado un poco de luz en el pensamiento sabemos muy bien lo difícil que es librarnos de prejuicios y de errores. Tengamos paciencia. Zamora no se hizo en una hora, ni la democracia es para ahora.

    Abrazos, y disfruta de tu paseo.

  6. Mª Dolores:

    Estimados amigos os pido disculpas por colarme en vuestra conversación para mostraros un vídeo.
    En mi humilde opinión, es un tímido “brote verde”, que anuncia un cercano despertar del ser humano.
    Con íntima ilusión y esperanza os lo dejo. Cuídense mucho.
    Con cariño. Mª Dolores
    http://www.youtube.com/watch?v=9kWU-JHetMM&feature=player_embedded

  7. Jesús Nava:

    Gracias, Mª Dolores, por tus siempre oportunas intervenciones. Ni se te ocurra disculparte.

    En efecto, hasta en el desierto hay brotes verdes. Cuando los individuos libres de prejuicios, además de elevar su voz de protesta contra el escarnio político, religioso y económico a que son sometidos todos los pueblos de la tierra comprendan que, únicamente unidos por el amor a la libertad y el autogobierno en nuestros asuntos comunes, podremos no sólo sobrevivir sino vivir dichosos en este hermoso planeta, tan afeado por la ambición y la codicia de los individualistas y los nacionalistas de todas las clases.

    Ojalá que ese despertar colectivo ocurra antes de que sea demasiado tarde. A esa tarea -alumbrar el entendimiento del hombre común- debemos entregarnos, en cuerpo y alma, los que no somos insensibles al destino de la humanidad.

    Un abrazo.

  8. Jesús Díaz Formoso:

    Lamento dejarlo, pero es que hay que verlo … y divulgarlo:

    “Collateral Murder”

    en

    http://wikileaks.org/

    Más información en

    http://www.collateralmurder.com/

    Un fuerte abrazo. Doloroso, esta vez. Aunque, lamento insistir, hemos no solo de verlo, sino de divulgarlo. Ha de saberse.

  9. Mª Dolores:

    Estimado Jesús Díaz Formoso:
    He visto el horrible vídeo, que confirma quienes eran los terroristas en esa, como todas, maldita guerra de Irak.¡ Malditas guerras y malditos los hombres que las promueven!.
    Estoy francamente afectada por las imágenes, que aunque supuestas en cualquier guerra, no dejan por ello de ser terriblemente horribles, dolorosas e incomprensibles.
    Aun así he de decirte que prefiero quedarme con el arrepentimiento, el despertar y la denuncia pública de soldados como MIke Prysner, que jamás volverán a disparar contra un inocente. Ya que suponen el inicio de un despertar del hombre a la realidad, la cordura y la honestidad, o eso quiero creer.
    Y te digo que prefiero creer en lo positivo de la humanidad, y me agarro a esa esperanza como a un clavo ardiendo, porque si no, no tendría la fuerza suficiente ni siquiera para escribir estas breves líneas, aunque ahora mismo no vea apenas la luz.
    Mañana será otro día y volveré a buscar un pequeño rayo de luz al que asirme.
    Te pido, por favor, que tu luz siga iluminando este camino.
    Un abrazo.

  10. Jesús Díaz Formoso:

    Estimada María Dolores,

    La Luz está en todas partes. Hasta en el desgraciado ejemplar de esta especie que algunos llaman genéricamente humana, que llevó a “sus” niños, sus soldaditos a la barbarie, como si de un videojuego se tratase. Pero, aún así, alguien -con gravísimos riesgos- filtró las imágenes. Tenemos que divulgarlas.

    Respecto al camino a reecorrer, te dejo un texto que colgué ayer en un Foro amigo

    ¿QUÉ HACER?

    Quisiera hacer “algo”. Mucho. Pero, todo, no puedo. Me siento impotente, frustrado. Y es un círculo Vicioso que solo incrementa mi frustración.

    Como estatuas, somos meros espectadores del diseño de nuestras vidas. Estamos paralizados. No es casual. Pero tampoco es el mero efecto de un oculto Plan elitista.

    Somos el total espectro de Luz, que se desarrolla desde el rojo al violeta, desde la materia hasta el espíritu. Y evolucionamos pasando por los estados -colores- intermedios, individual y colectivamente.

    Somos Ondas de vida que se entrelazan y superponen. Cuando avanzamos en la misma dirección, nos fortalecemos. Cuando nos cruzamos unos con otros, nos anulamos. Esa es la dialéctica que, en este momento histórico, me interesa.

    Como en los cuentos infantiles, esa historia podría comenzar así: “Érase una vez un país en el que las personas se amaban tanto a si mismas que se odiaban unas a otras“.

    Así vivía ese pueblo, entre el odio y el amor. Era el tiempo de Internet. El tiempo en que la comunicación entre las personas resultaba tan sencilla como apretar un botón. Pero nada pudo ser: era tiempo de soledad, de incomunicación. Consciencias dormidas frente a consciencias despertando. Todos contra todos.

    Miedo, desconfianza. Aliados naturales convertidos en enemigos irreconciliables. Y, por ello, dominados absolutamente por un sistema sumamente débil, cuya única potencia deriva de la división de aquéllos a quienes somete, de aquéllos de quienes se nutre. ¿Qué hacer?

    Desde luego, no lo que estamos haciendo. No podemos seguir desconfiando de todos y confiando en el corrupto sistema que nos estrangula. Poniendo nuestro destino en manos de quienes nos dan esperanzas que sabemos vanas, falsas.

    Decía Aristóteles que quien es incapaz de vivir en sociedad, o no tiene necesidad de ella, porque se basta a sí mismo, tiene que ser un animal o un dios. Así se ha dividido la Humanidad, entre los pocos que se creen dioses, y los demás, que vivimos como animales. Que consentimos en ser tratados como bestias, incluso como objetos.

    Pero nosotros Somos el Poder. Solo necesitamos valor para recobrarlo. Y para ello, solo podemos unirnos. Asociarnos.

    Pero, ¿qué Asociación podemos fundar? De momento, creo que ninguna. Pero podría ser una magnífica, en la que sumarnos y sumar en pos de una sociedad Justa, Libre y Solidaria. Regida por el Amor, no por el Miedo.

    Tenemos el instrumento al alcance de la mano. Pero no es Internet. Internet no puede cumplir las exigencias esenciales. Ni es condición necesaria, ni siquiera es condición suficiente. Un apoyo, una facilidad; solo es eso.

    Y es que se trata de formalizar una decisión trascendental: la decisión de ASOCIARNOS PARA CAMBIAR EL MUNDO.

    ¿Es eso lo que queremos? Pero, ¿Quiénes somos? Es lo primero, conocernos para fundar esa Asociación, para realizarla y realizarse en su seno.

    Decidir ingresar en tal Asociación es algo muy serio. La más importante decisión: ¡¡Cambiar el Mundo!! Y realizarse como Persona en el proceso.

    Pero antes, los fundadores, TENEMOS QUE CONOCERNOS. Y mucho. Es algo sencillo. Algunos ya lo hemos hecho; hemos “salido” de Internet y lo hemos hecho. Y eso LO CAMBIA TODO.

    Si queremos “hacer algo” es necesario conocernos. Y conocer el NIVEL DE COMPROMISO de cada uno en la tarea a emprender. Después, una vez decididos a llevar a cabo la Asociación, hay que posicionarse. Hay que hacer Propuestas, y discutirlas hasta redactar el “Contrato Social” que ha de regir nuestra Unión.

    Quien suscriba tal “Contrato Social”, habrá tomado la decisión: Hará algo. Mucho. Parte del Todo, que es el objetivo de realización Personal y Social.

    Sentado lo anterior, hemos de plantearnos la FORMA DE LA ASOCIACIÓN. Darle Forma Legal. Y de entre las que tenemos a nuestra disposición, solo existe una que ofrezca una estructura adecuada a nuestro objetivo, y que -además- cuenta con ventajas y posibilidades muy superiores a cualquier otra: La SOCIEDAD COOPERATIVA.

    La COOPERATIVA, en efecto, permite resistir al Sistema de Partidos Corrupto que se ha apropiado del Estado en su exclusivo beneficio (y en nuestro inmenso perjuicio). Así, tanto desde el punto de vista Tributario, como de Seguridad Social o de apoyo institucional, pero sobre todo de Organización en la que poder integrar prácticamente cualquier actividad (incluso el mero consumo), esta Forma de Asociación fortalece enormemente nuestro poder frente a las Corporaciones y frente a su valedor, el Corrupto régimen de Partidos Políticos que ha “secuestrado“ al Estado.

    Evidentemente, todo ello exige asumir riesgos; pero solo en cuanto sean necesarios. Como nuestro poeta Metafísico señaló con su Ego Negro, por cada Obligación, un Derecho.

    Todos tenemos necesidades que cubrir. No somos todos iguales, ni en nuestros deseos, ni en nuestras situaciones. Por eso la Igualdad no funcionará. Ni las exigencias. Sólo el compromiso libremente asumido y mantenido por cada uno. Hemos de arbitrar distintas formas de actuar la Asociación, según el sentir de cada cual, según sus diferentes posibilidades y disponibilidades (no están en igual situación un funcionario que un empleado o un autónomo).

    Tenemos que plantearnos como cubrir las necesidades de cada cooperativista. Para ello, antes habrá que saber cuales son. Así, las distintas situaciones individuales, en lugar de limites, serán posibilidades de actuación enriquecedoras.

    Hasta ahora, no obstante, todos las hemos venido -de una u otra manera- cubriendo. Pero, ¿qué puede aportar la Cooperativa al trabajo con que cada uno atiende a sus necesidades? Anticipo que MUCHO.

    Una vez garantizada esa cobertura (mediante el esencial instrumento de la Solidaridad entre los Cooperativistas, su trabajo y contribuciones), habrá que ampliar la base de Cooperativistas, de la misma manera.

    Estaríamos en la SEGUNDA FASE: Constitución de Cooperativas en diversos lugares, dedicadas a diversas actividades (incluso al mero consumo).

    En esta Fase es necesario actuar concentradamente en algunos Municipios. El objeto es ampliar la Base de Cooperativistas, así como conseguir medios para financiar -sin interés- las Nuevas Cooperativas.

    En la Tercera Fase, el objetivo será doble: por una parte, adquirir Poder Político Municipal, especialmente en los Ayuntamientos con mayor implantación de Cooperativas, conforme a la Segunda Fase. Y por otra parte, el objetivo será también la Expansión de la Red de Cooperativas por todo el Estado.

    El OBJETIVO ESTRATÉGICO de todas la acciones anteriores ha de ser la creación de una “Economía Social”, todo lo marginal al Estado de Partidos que permita la legislación. Incluso más.

    Cooperativas en las que el trabajo de sus miembros sea el principal activo, con el que generar medios (no solo económicos) a fin de que los Cooperativistas puedan sostenerse -también a sus familias- dignamente. El marco de actuación puede ser cualesquiera que decidan los Cooperativistas, conforme al “Contrato Social” que rige la Cooperativa.

    Propongo FUNDAR la Primera Cooperativa de esa Red de Cooperativas “Sistémicas”, en la que la integración sea “abierta”, aunque conforme a las condiciones que se establezcan en su “Contrato Social”. El instrumento ha de descansar en la confianza y la Solidaridad entre los Cooperativistas.

    Podemos partir de más atrás, por ejemplo, de una Asociación previa, en la que conocernos y estrechar nuestros lazos.

    Pero también podemos avanzar con rapidez en el desarrollo Cooperativista.

    Estoy dándole forma a algunas ideas, que podrían “solventar” los inconvenientes iniciales, y con cierta rapidez. Sin embargo no avanzaré más hasta conocer vuestras opiniones.

    Saludos.

  11. Jesús Díaz Formoso:

    Hace tiempo que me planteo el Cooperativismo como un “mimbre” importante para construir el Cesto de la Sociedad Justa.

    Creo, por una parte, que no bastan parches en un sistema corrupto. Hace falta un sistema diferente, Justo y Solidario.

    Pero, a la vez, hay que evitar una ruptura brusca para la que nuestro día a día no está preparado. Logística,distribución de alimentos, energía, comunicaciones, …

    Creo que el Trabajo por medio de Cooperativas (hay especies para todo tipo de actividad económica) da -o puede estructurarse para que lo dé-, dentro del grupo asociado, esa justa distribución de la renta entre sus miembros.

    Y las Cooperatiivas -legalmente- se pueden asociar en estructuras cooperativas de nivel superior … ESTRUCTURANDO PAULATINAMENTE UNA NUEVA SOCIEDAD.

  12. Mª Dolores:

    La verdad Jesús Díaz, a mi personalmente me has dejado sin aliento, por no decir amedrentada.
    Desde la más absoluta ignorancia, opino que este ilusionante proyecto de cooperativas necesitaría de gente muy preparada en diversas disciplinas y con capital inicial disponible para invertir. Eso por un lado, y por otro gente con las ideas muy claras y ganas de trabajar duro.
    Ahora mismo existen cooperativas, por ejemplo las agrarias, o las denominadas cooperativas de comercio justo, ¿sería algo parecido en su funcionamiento a nivel de gestión lo que planteas?, ¿Te refieres, por ejemplo, a crear cooperativas de abogados, médicos, ingenieros, agricultores, pescadores, comerciantes etc….. interactuando de forma justa para que todos los servicios lleguen a todo el mundo sin necesidad de moneda?.
    No acabo de captar como desarrollar esas cooperativas, ni en qué sectores, ni como un ser como yo, que nada soy ni tengo, podría ser útil en ese proyecto. Ni que sería lo novedoso de ellas, puesto que a día de hoy ya se trabaja en cooperativas (que a duras penas sobreviven) en algunos sectores como la agricultura.
    Pero no me hagas caso en lo que digo, porque soy consciente de que me sacas muchas millas de preparación y no estoy a la altura.
    Sería genial escuchar la opinión de Jesús Nava al respecto.
    Un cordial saludo.

  13. Jesús Nava:

    Estimada Mª Dolores:

    Ahora no tengo tiempo libre para opinar sobre el proyecto que apunta Jesús Díaz, y además a mí también me gustaría que nos explicara un poco más en qué consiste. Mientras tanto, transcribo aquí lo que propuse como orden del día para debatir en la reunión nacional de la ALCD que se hizo en Sevilla, hace años. Y que quedó en nada, claro.

    “Aunque no tenemos un orden del día formal, pues nuestro primer objetivo es conocernos y confraternizar, traslado aquí una propuesta de cinco puntos que hacía en un comentario, para abrir un debate sobre las estrategias y medios de acción que la ALCD, mediante una asamblea de todos sus miembros, aunque sea en su foro de Internet, debería decidir democráticamente. Estas son mis sugerencias:

    1. Programar seriamente el trabajo de sensibilización e información sobre la democracia, a toda la sociedad española, que permita una liberación progresiva a partir de la base.

    2. Creación de instituciones locales independientes, técnicas ligeras e instrumentos de convivencia controlables democráticamente.

    3. Conjugar lo anterior con las inmensas posibilidades de la no-cooperación y la desobediencia civil para conseguir parcelas de libertad.

    4. Trabajar por la consecución de “territorios liberados”, sean geográficos o institucionales, gestionados democráticamente por la población local.

    5. Coordinarse con otras comunidades “en vías de liberación”, para aumentar la fuerza de nuestro movimiento y, en muchos casos, forzar al poder a retroceder y a modificar las leyes, o llevar al poder a ciudadanos/as más abiertos a una descentralización y democratización real.

    De este primer encuentro deberíamos extraer una serie de conclusiones para la acción. De ello dependerá el futuro de nuestra ALCD y el futuro de una democracia auténtica y liberadora a partir de su base social y ciudadana.

    Hemos asentado con suficiente claridad el ideario, el objetivo y los principios de nuestra asociación ciudadana por la democracia. Ha llegado el momento de dar pasos hacia la acción y vivir, o estancarnos en el debate permanente y morir. Confío en que sabremos elegir la mejor opción.”

    Un cordial saludo.

  14. Jesús Díaz Formoso:

    Estimada María Dolores,

    Decía Julio César que con oro se consiguen ejércitos y con ejércitos se consigue oro.

    Es tiempo -2.000 años después- de cambiar esta realidad. El dinero es solamente un “acumulador” de trabajo ajeno. Lo relevante es el trabajo.

    Por otra parte, en efecto, hace falta gente preparada y un pequeño capital inicial. Pues bien, SOMOS GENTE PREPARADA -y en multitud de disciplinas y ámbitos de actividad- Y logramos mantenernos solos (yo, aún no queriendo ganar mucho, gano más de lo que necesito; si quisiera ganar más, solo sería necesario un Proyecto ilusionante y viable, como el que os apunto). Imagínate en cooperación.

    En estos momentos -5 millones de parados, que serán muchos más en poco tiempo- el trabajo no realizado por nuestros conciudadanos en paro es un potencial de generación de recursos inmenso.

    Estoy trabajando en el Proyecto, y no estoy solo. Y muchos que aún no están, se lo están planteando seriamente.

    Lo que no puedo permitirme es seguir lamiéndome las heridas y lloriqueando como un niño. HAY QUE HACER, no basta con lamentarse.

    Por otra parte, siento que el YO TRASCENDENTE está, actualmente, en plena expansión. Necesitamos una espoleta, y puede ser esta.

    Un abrazo

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