Filosofía Digital

"Me he esmerado en no ridiculizar ni lamentar ni detestar las acciones humanas, sino en entenderlas." Baruch de Spinoza

LA HIPÓTESIS MONSTRUOSA, por Jesús Nava

Archivado en: -LA SAGRADA BATALLA — January 24, 2009 @ 6:55 pm

“Yo afirmo que la doctrina de la inmaterialidad, simplicidad e indivisibilidad de una sustancia pensante es un verdadero ateísmo, y que sirve para justificar todas las opiniones por las que Spinoza es tan universalmente difamado.” DAVID HUME.

* * * * * *

David Hume sostenía esta opinión, y otras igualmente disparatadas, sobre Spinoza. En ellas se mostraba demasiado decidido, teniendo en cuenta que se definía como un escéptico radical, a “justificar” la difamación universal de que el autor holandés ha sido siempre objeto, injustamente, por sus ideas filosóficas.

CASI ME DAN LÁSTIMA ESTOS FILÓSOFOS PARA LOS QUE LA MEDITACIÓN ES UN TORMENTO EN VEZ DE UN ÉXTASIS

En cambio, me parece que David Hume es uno de esos pensadores que no han aportado nada, excepto sus dudas, al tesoro común de la filosofía, y que, aparte de un escritor elegante sobre temas diversos, goza injustamente de una fama universal como filósofo. Y es que escribir de filosofía, o pensar mucho, no nos hace sabios. Como no nos hace ricos buscar oro, sino encontrarlo, aunque sea por azar.

En efecto, ¿qué pensar de un filósofo cuya máxima preocupación era la tirada que alcanzaban sus obras y la acogida que merecían del público, mientras confesaba sin rubor que su escepticismo era fruto de su “melancolía e indolencia”? ¿Cómo juzgar la categoría filosófica de sus especulaciones, si declara su preferencia por comer, jugar una partida de chaquete y charlar con sus amigos, más bien que por entregarse a las meditaciones, a las que califica de “quimeras” que, “después de tres o cuatro horas de esparcimiento, me parecen tan frías, forzadas y ridículas que no me siento con ganas de profundizar más en ellas”? (Tratado de la naturaleza humana I, Orbis 1984).

Casi me dan lástima estos filósofos para los que la meditación constituye un tormento en vez de un éxtasis. ¿Y este filósofo fue el que indujo al profesor Kant a moderar su confianza en la razón?

LOS GÁRRULOS, ESCANDALIZADOS

En una anotación a sus obras, hecha por algún traductor, he leído que estaba probado que Hume no leyó nunca a Spinoza, y que su juicio sobre él se fundaba sobre la versión publicada en su día en el célebre Diccionario de Bayle.

Era este último personaje, según todos los indicios un “ridículo y nocivo gárrulo” que le tenía especial inquina a Spinoza, aunque no podía menos de reconocer que el filósofo holandés era, según todos los que le trataron, “un hombre de trato fácil, afable, honrado, cumplidor y muy ordenado en sus costumbres”. Aquí habría que traer a colación la opinión de Goethe, cuando afirmó, en defensa de Spinoza, que un hombre de esas cualidades no podía ser un impío.

Bayle atacó lo que él consideraba el fundamento de la filosofía de Spinoza y la “hipótesis más monstruosa que quepa imaginar”. A saber, que “Dios es la única sustancia que existe en el Universo y que todos los demás seres no son más que modificaciones de esa sustancia”. Pues digo yo que, si Spinoza pensaba que sólo Dios existía y las cosas no son más que meras modificaciones suyas, sin entidad real, se le podrá tachar de acosmista, como opinó Hegel, pero no de ateísta, como lo han calificado todos los idiotas que no han visto su doctrina ni en sueños.

NI ATEÍSMO NI PANTEÍSMO

El Universo no es Dios, como creen los panteístas, sino una producción o modificación de Dios. Y aunque en la sustancia, esto es, la Naturaleza infinita y eterna, no hay división, tan peregrino es separar a las criaturas del Creador como confundirlas con Él. Las cosas naturales son en Dios, pero no son Dios, aunque participen de su naturaleza y sean, por eso, divinas. La unión, se capta con la intuición; la distinción, con la razón; y la separación o la confusión, la urdimos con la imaginación. Quien no distinga claramente estos tres géneros o modos de conocimiento, no entenderá jamás a Spinoza, ni captará nunca la naturaleza real de las cosas.

Así que, tildarle de ateo de sistema, más bien parece arrancar, según testimonio del filósofo, de la manía de aquellos ”estúpidos cartesianos” que, habiendo simpatizado con sus ideas y para alejar de ellos la temible sospecha de ser spinozianos, “no cesaban de acusarme por todas partes de ateísmo”. Acusación que podría haber conducido a Spinoza, en la Holanda del siglo XVII, tras el asesinato del republicano liberal Jan de Witt a manos de la chusma monárquica, directamente a un linchamiento popular o al patíbulo.

COBARDÍA FILOSÓFICA

Creo que Hume enlazó con una triste y funesta estirpe de filósofos cobardes que, como Leibniz, negaron siempre haber conocido o leído al noble filósofo hebreo, a fin de congraciarse con el populacho y la plebe biempensante.

Repárese, por favor, que no juzgo el talento filosófico o matemático de Leibniz, pues es indudable. El de Hume, en cambio, me parece más que dudoso. Califico, en cambio, la postura de ambos, respecto a Spinoza, de cobarde. Y lo mantengo. Desde luego, no estoy solo en esta apreciación mía, pero reconozco que toda valoración moral es subjetiva y comparativa. Por citar una vez más al “gran solitario” holandés: ”Me parecerá cobarde quien teme un mal que yo suelo despreciar, y si, además, reparo en que su deseo es reprimido por el temor de un mal que a mí no puede contenerme, diré que es pusilánime, y así juzgará cada uno” (Ética, 4-LI).

La suposición de que el filósofo británico juzgara a Spinoza tan despectivamente, sin siquiera haberle leído, esa sí que sería “la hipótesis más monstruosa que quepa imaginar”. Pero es la única que puede explicar la atribución al holandés de una tesis, la inmaterialidad de Dios, que no solamente no es suya, sino que la combatió sin tapujos, aun a riesgo de ser tachado, por los espiritualistas, de materialista y ateo.

FD, 22/12/2005

“Mi propósito es encontrar la verdad, no refutar a otro como si se tratara de un adversario.” CICERÓN

4 comentarios »

  1. irichc:

    Leibniz negó haberse entrevistado en secreto con Spinoza, no leer sus textos. Confesar lo primero equivalía casi a convertirse en partícipe de su ateísmo y, en consecuencia, conllevaba desacreditar su propia filosofía, que en muchos aspectos fue a la contra de Spinoza, y condenarse al ostracismo. Precisamente porque el populacho juzga demasiado deprisa (este post es un ejemplo), creo que Leibniz hizo bien guardando las apariencias.

  2. Oliver:

    A irichc:

    Gracias por tu comentario. Me he propuesto no replicar a nadie. Ni siquiera a los que me insulten.

    En la sección “Antología de la claridad”, he colocado un post sobre Leibniz y Spinoza, en tu honor. Repara, por favor, que no juzgo el talento filosófico o matemático de Leibniz, pues es indudable. El de Hume, en cambio, más que dudoso; para mí, claro. Califico, en cambio, la postura de ambos, respecto a Spinoza, de cobarde. Y lo mantengo.

    Ya ves que no estoy solo en esta apreciación mía. Pero reconozco que toda valoración moral es subjetiva y comparativa. Por citar una vez más a Spinoza: “Me parecerá cobarde quien teme un mal que yo suelo despreciar, y si, además, reparo en que su deseo es reprimido por el temor de un mal que a mí no puede contenerme, diré que es pusilánime, y así juzgará cada uno” (Ética,4-LI). Si encima, vienes tú y me dices que te parece bien que Leibniz “guardara las apariencias”, ¿no estás siendo un poco cínico? (Ver post, aquí, sobre la hipocresía).

    Te he mandado mi e-mail en esta bitácora. Pero no tengo la menor intención de entrar en batallas dialécticas. Créeme: estoy de vuelta de debates. No sirven para nada. Y aborrezco las polémicas. Es un ardid de los intelectuales frustrados para hacerse notar. Creo, en cambio, en el diálogo entre personas que aman la verdad más que tener razón, y que parten de los mismos principios.

    En el primer aspecto, no te conozco. En el segundo, si lo que he leído de tí por ahí es cierto, es decir, que eres un converso reciente al catolicismo, mi más sentido pésame. Has perdido la razón, y necesitarás más del tiempo, para recuperarla, que de argumentos a los que, seguro, serás refractario.

    Sobre creencias y gustos, no discuto. Mi autoridad, en filosofía y religión, es el entendimiento natural. No reconozco otra. Porque el entendimiento, amigo mío, es la verdad. Aunque tú no lo sepas.

    Un saludo.

  3. Alejandro:

    El escepticismo de Hume es una hipótesis para construir, no un juicio radical. Hume se propuso ver cómo se va constituyendo lo humano a través de la empirie.

    Sobre Spinoza, con el manoseo de términos como “ateísmo”, “panteísmo”, “monismo”, etcétera, no se acierta a las cosas; pero tampoco se logra eso cuando se pretende violentar un pensamiento par ahcerlo decir lo que uno quiere.

    Para Spinoza, en la palabra <> se expresa la entidad única y no una revelación. Que Spinoza tome de esa manera la referida palabra, podrá ser todo menos religioso.

    Salutis.

  4. Alejandro:

    La palabra es “Dios”

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