ESTÁ POR CONSTRUIRSE LA VERDAD, por Albert Camus
“La justicia no consiste en abrir unas prisiones para cerrar otras. Consiste, en primer lugar, en no llamar “mínimo vital” a lo que apenas si basta para hacer que viva una familia de perros, ni emancipación del proletariado a la supresión radical de todas las ventajas conquistadas por la clase obrera desde hace cien años. La libertad no consiste en decir cualquier cosa y en multiplicar los periódicos escandalosos, ni en instaurar la dictadura en nombre de una libertad futura. La libertad consiste, en primer lugar, en no mentir. Allí donde prolifere la mentira, la tiranía se anuncia o se perpetúa. Está por construirse la verdad, como el amor, como la inteligencia. Nada es dado ni prometido, pero todo es posible para quien acepta empresa y riesgo. Es esta apuesta la que hay que mantener en esta hora en que nos ahogamos bajo la mentira, en que estamos arrinconados contra la pared. Hay que mantenerla con tranquilidad, pero irreductiblemente, y las puertas se abrirán. ¿Y por qué esperar a Navidad? La muerte y la resurrección son de todos los días. De todos los días son también la injusticia y la verdadera rebelión.”
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- ¿Cree usted lógico relacionar las dos palabras “odio” y “mentira”?
- El odio es en sí mismo una mentira. Se calla instintivamente con relación a toda una parte del hombre. Niega lo que “en cualquier hombre” merece compasión. Miente, pues, esencialmente, sobre el orden de las cosas. La mentira es más sutil. Sucede incluso que se miente sin odio, por simple amor a uno mismo. Todo hombre que odia, por el contrario, se detesta a sí mismo, en cierto modo. No hay, pues, un lazo lógico entre la mentira y el odio, pero existe una filiación casi biológica entre el odio y la mentira.
- En el mundo actual, presa de las exasperaciones internacionales, ¿no toma el odio frecuentemente la máscara de la mentira? ¿Y no es la mentira una de las mejores armas del odio, quizá la más pérfida y la más peligrosa?
- El odio no puede tomar otra máscara, no puede privarse de esta arma. No se puede odiar sin mentir. E inversamente, no se puede decir la verdad sin sustituir el odio por la compasión. De diez periódicos, en el mundo actual, nueve mienten más o menos (que no tiene nada que ver con la neutralidad). Es que en grados diferentes son portavoces del odio y de la ceguera. Cuanto mejor odian, más mienten. La prensa mundial, con algunas excepciones, no conoce hoy otra jerarquía. A falta de otra cosa, mi simpatía va hacia esos, escasos, que mienten menos porque odian mal.
- Rostros actuales del odio en el mundo. ¿Los hay nuevos, propios de las doctrinas o de las circunstancias?
- Por supuesto, el siglo XX no ha inventado el odio. Pero cultiva una variante particular que se llama el odio frío, en maridaje con las matemáticas y las grandes cifras. La diferencia entre la matanza de los Inocentes y nuestros ajustes de cuentas es una diferencia de escala. ¿Sabe usted que en veinticinco años, desde 1922 a 1947, setenta millones de europeos, hombres, mujeres y niños, han sido privados de hogar, deportados o matados? He ahí en lo que se ha convertido la tierra del humanismo, que, a pesar de todas las protestas, es como debemos seguir llamando a esta vergonzosa Europa.
- ¿Importancia privilegiada de la mentira?
-Su importancia proviene de que ninguna virtud puede aliarse con ella sin perecer. El privilegio de la mentira es que siempre vence al que pretende servirse de ella. Por ello los servidores de Dios y amantes del hombre traicionan a Dios y al hombre desde el momento que consienten en la mentira por razones que creen superiores. No, ninguna grandeza se ha establecido jamás sobre la mentira. La mentira, a veces, hace vivir, pero nunca eleva. La verdadera aristocracia, por ejemplo, no consiste en primer lugar en batirse en duelo. Consiste, en primer lugar, en no mentir.
La justicia, por su parte, no consiste en abrir unas prisiones para cerrar otras. Consiste, en primer lugar, en no llamar “mínimo vital” a lo que apenas si basta para hacer que viva una familia de perros, ni emancipación del proletariado a la supresión radical de todas las ventajas conquistadas por la clase obrera desde hace cien años. La libertad no consiste en decir cualquier cosa y en multiplicar los periódicos escandalosos, ni en instaurar la dictadura en nombre de una libertad futura. La libertad consiste, en primer lugar, en no mentir. Allí donde prolifere la mentira, la tiranía se anuncia o se perpetúa.
- ¿Asistimos a una regresión del amor y de la verdad?
- En apariencia, hoy todo el mundo ama a la humanidad (del mismo modo que uno puede amar que le sirvan un filete de ternera poco hecho) y todo el mundo posee una verdad. Pero es el extremo de una decadencia. La verdad pulula sobre sus hijos asesinados.
- ¿Dónde están los “justos” en el momento actual?
- La mayor parte, en las prisiones y en los campos de concentración. Pero también están allí los hombres libres. Los verdaderos esclavos están en otra parte, dictando sus órdenes al mundo.
- ¿En las circunstancias actuales, no podría ser la fiesta de Navidad un motivo para reflexionar sobre la idea de una tregua?
- ¿Y por qué esperar a Navidad? La muerte y la resurrección son de todos los días. De todos los días son también la injusticia y la verdadera rebelión.
- ¿Cree usted en la posibilidad de una tregua? ¿De qué clase?
- La que obtendremos al término de una resistencia sin tregua.
- Usted ha escrito en “El mito de Sísifo”: “No hay más que una acción útil: la que rehiciese al hombre y a la tierra. Yo no reharé jamás a los hombres. Pero hay que hacer “como si”. ¿Cómo desarrollaría usted hoy esta idea en el marco de nuestra entrevista?
- Yo era entonces mucho más pesimista de lo que soy ahora. Es cierto que nosotros no reharemos a los hombres. Pero no los rebajaremos. Por el contrario, los levantaremos un poco a fuerza de obstinación, de lucha contra la injusticia, en nosotros mismos y en los demás. No nos ha sido prometida el alba de la verdad; no hay contrato, como dice Louis Guillous. Pero está por construirse la verdad, como el amor, como la inteligencia. En efecto: nada es dado ni prometido, pero todo es posible para quien acepta empresa y riesgo. Es esta apuesta la que hay que mantener en esta hora en que nos ahogamos bajo la mentira, en que estamos arrinconados contra la pared. Hay que mantenerla con tranquilidad, pero irreductiblemente, y las puertas se abrirán.
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ALBERT CAMUS, entrevista publicada en Le Progrès de Lyon (Navidades de 1951). Obras Completas. Aguilar, 1959. (Publicado en FD, por primera vez, el 25 de agosto de 2006, bajo el título de LAS SERVIDUMBRES DEL ODIO).
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August 26th, 2006 @ 11:21 am
Grandiosa entrevista a Albert Camus en los años cincuenta. Si los periodistas de hoy supieran su oficio y entrevistaran a gente tan interesante y valiente como el Premio Nobel de Literatura de 1.957, yo leería con gusto dos o tres periódicos todos los días, porque, como Cervantes soy aficionado a leer hasta los papeles que encuentro tirados por la calle.
Pero ¿dónde se encuentra hoy a intelectuales con la pasión por la verdad que destilan las declaraciones de Camus? ¿Pueden comparársele estos pensadores -¡ja, pensadores!- pesebreros y subvencionados que sufrimos y que no son más agitadores y propagandistas del odio y la ignorancia? ¡Peste de intelectuales! Y mayor peste aún la de los periodistas que, como decía más o menos Nietzsche, vomitan su bilis sobre papel y lo llaman periódico. ¡Qué hartos estamos algunos de estos superfluos al servicio del Estado, el más frío de todos los monstruos fríos, el pestilente devorador de los pueblos!
Los que visitáis esta pequeña biblioteca de textos selectos que publica FD (con mucho, la sección más importante y esencial del blog), disfrutad de estos autores que, en su momento, gustaron más o menos -fíate tú del gusto estragado de la gente-, pero que a los espíritus inquietos nunca nos dejaron indiferentes, porque siempre nos dieron que pensar.
Pasadlo bien, amigos. Entrad y leed. De momento no tenemos más que unos cien artículos, pero ninguno tiene desperdicio. Os lo aseguro. Y seguiremos incrementando el fondo de lecturas.
Un cordial saludo.
P.D. (25/12/2008).- Actualmente, son 687 los artículos que componen el fondo de lecturas de Filosofía Digital.
September 3rd, 2006 @ 11:30 pm
[...] ¿En qué piensan los cientificistas, los tecnócratas, los economicistas, los politicistas, los estatalistas, los racionalistas o los intelectualistas? La intención y objetivo que se persigue en verdad es manifiesto en la acción: por sus obras se conoce al hombre. Hoy todos declaran amar al prójimo, pero, en palabras de Camus, de la misma manera que amamos un filete poco hecho. El lobo se relame a la vista de su presa y la ama, claro, a su manera. [...]
January 6th, 2007 @ 2:32 am
[...] Grandiosa entrevista a Albert Camus en los años cincuenta. Si los periodistas de hoy supieran su oficio y entrevistaran a gente tan interesante y valiente como el Premio Nobel de Literatura de 1.957, yo leería con gusto dos o tres periódicos todos los días, porque, como Cervantes soy aficionado a leer hasta los papeles que encuentro tirados por la calle. [...]
January 17th, 2008 @ 9:09 pm
Cuando la velocidad en que vivíamos daba tiempo para zigzaguear, nos conocíamos en demasía. Hoy nos ufanamos con nuestros afanes y por ello marchamos nalguicaidos, llenos de autopistas y cerebros de alfalto. Difícilmente engranamos en nuestras reflexiones. Vamos directo al abismo y lo que es peor… sin remedio.
Los que pensaban ayer hoy dormitan bajo su piel. Nuevamente los bárbaros han triunfado.
June 2nd, 2008 @ 11:52 pm
[...] que noto al leer a los filósofos del Estado democrático y a los propagandistas de las estúpidas ideologías del miedo. Mientras Lenin -y otros tiranos mal ilustrados- consideraba que había cosas más importantes que [...]
August 6th, 2009 @ 4:59 am
Sísifo es feliz cuando ha llegado con su carga a la cima, siquiera por un instante, antes de que vuelva a caer.
November 29th, 2009 @ 3:11 am
La mentira es una peste humana, vos le mentís a tu mujer para hacerte el piola y levantarte minas masticando frases de Sartre. Ahí no hay amor, no hay elevación, no hay nada, sólo imágenes distorsionadas, sombras de lo que no nos atrevemos realmente a ser. ¿Por qué? ¿Por qué esperamos a navidad? ¿Qué significa navidad el día de la verdad? Cual el de la mentirosa institución católica, el catecismo de la clase mentirosa…
saludos