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"Me he esmerado en no ridiculizar ni lamentar ni detestar las acciones humanas, sino en entenderlas." Baruch de Spinoza

NACIONALIDAD: UN HECHO HISTÓRICO INOFENSIVO, por Mijaíl Bakunin

Archivado en: -MUNDO LIBRE — January 18, 2009 @ 5:37 pm

“No hay nada más absurdo y más hostil al pueblo que poner como ideal de todas las aspiraciones del pueblo el llamado principio de la nacionalidad. La nacionalidad no es un principio humanitario; es un principio histórico, un hecho local que tiene, ciertamente, el derecho a ser generalmente reconocido lo mismo que cualquier otro hecho real e inofensivo. Todo pueblo, todo individuo, es involuntariamente lo que es y tiene derecho indudablemente a ser él mismo. Es lo que constituye el derecho nacional. Pero si el pueblo o el individuo existen de un cierto modo y no pueden existir de otro, cuanto menos se ocupen de sí mismos y más impregnados estén de la idea general de la humanidad, más se revivificarán y obtendrán un sentido interior de la nacionalidad del uno y de la individualidad del otro.”

* * * * * *

Los eslavos de vanguardia deben comprender, en fin, que el tiempo del entretenimiento inocente en la filología eslava ha pasado, y que no hay nada más absurdo y más hostil al pueblo que poner como ideal de todas las aspiraciones del pueblo el llamado principio de la nacionalidad.

La nacionalidad no es un principio humanitario; es un principio histórico, un hecho local que tiene, ciertamente, el derecho a ser generalmente reconocido lo mismo que cualquier otro hecho real e inofensivo.

LA NACIONALIDAD NO ES UN PRINCIPIO HUMANITARIO

Todo pueblo –por minúsculo que sea- tiene su carácter, su modo específico de vivir, de hablar, de sentir, de pensar y de obrar; y ese carácter, esa modalidad son precisamente las bases de su nacionalidad y los resultados de toda base histórica y de todas las condiciones del ambiente de ese pueblo.

Todo pueblo, todo individuo, es involuntariamente lo que es y tiene derecho indudablemente a ser él mismo. Es lo que constituye el derecho nacional. Pero si el pueblo o el individuo existen de un cierto modo y no pueden existir de otro, no se deduce de ello en modo alguno que tengan el derecho o que les sea útil considerar para el uno su nacionalidad, para el otro su individualidad como principios exclusivos y que habría que ocuparse de ellos eternamente.

Al contrario, cuanto menos se ocupen de sí mismos y más impregnados estén de la idea general de la humanidad, más se revivificarán y obtendrán un sentido interior de la nacionalidad del uno y de la individualidad del otro.

EGOÍSMO NACIONALISTA Y FRATERNIDAD LIBRE DE LOS PUEBLOS

Lo mismo pasa con los eslavos. Permanecerán extraordinariamente insignificantes y pobres en tanto continúen ocupándose de su eslavofilia estrecha, egoísta y además abstracta, extraña y por sí misma contraria al problema y a la causa de la humanidad en general; no conquistarán, como eslavos, su puesto legítimo en la historia y en la fraternidad libre de los pueblos más que cuando se hayan penetrado, junto con todos los demás, del interés general.

En todas las épocas de la historia hallamos el interés común que domina todos los otros intereses más particulares y exclusivamente nacionales, y el pueblo –o los pueblos- que hallan en sí la vocación, es decir, bastante comprensión, pasión y fuerza para entregarse a él, se convierten en pueblos históricos.

* *

DEDICATORIA: A todos los españoles que saben anteponer las aspiraciones del pueblo, y la causa de la humanidad, a un simple e inofensivo principio histórico local. Oliver.

* * *

BAKUNIN, Estatismo y anarquía, 1873. [FD, 18/06/2006]

7 comentarios »

  1. ferrancab:

    Me permito parafrasearte;
    “A todos los españoles que saben anteponer las aspiraciones del pueblo, y la causa de la humanidad, a un simple e inofensivo principio histórico local”.
    Pero todavía es mejorable:
    “A todos los que saben anteponer las aspiraciones del pueblo, y la causa de la humanidad, a un simple e inofensivo principio histórico local”.
    Esta vez es casi sublime

    Un saludo afectuoso,
    Ferran

  2. oliver:

    Estimado Ferran:

    Te aseguro que la dedicatoria del artículo de Bakunin me hizo titubear: primero lo dirigí a los catalanes, por lo del Estatuto; luego, lo amplié a vascos y gallegos, porque el nacionalismo les toca de cerca también; y, por último, pensé en dedicarlo a todos lo españoles, pero me pareció que podía ser interpretado por los nacionalistas como una provocación “españolista”.

    Dirigirlo “a todos”, sería una abstracción un tanto cosmopolita, y nos distraería del problema centralismo / separatismo que nos preocupa en España ahora. Pero acepto, una vez más, tu corrección, sabiendo que viene de alguien que se define como “nacionalista que reniega del discurso patriótico”, y lo dedicaré a “todos los españoles”, como en realidad me hubiera gustado hacer desde el principio. Sinceramente, gracias.

    Pero quiero aprovecharme de tu visita y te planteo dos cuestiones:

    1. ¿Debo deducir de tu autodefinición política que antepones el sentimiento nacional al patriótico? ¿Cómo puede ser?

    2. ¿Hasta dónde estais dispuestos a llegar los nacionalistas? ¿Deseais meramente un reconocimiento de vuestra nacionalidad histórica o queréis un Estado propio?

    No hay el menor asomo de ironía en mis preguntas ni quiero comprometerte. Me interesa mucho tu opinión.

    Un cordial saludo.

  3. david Serquera:

    Creo sinceramente en lo que Bakunin dice aqui. Creo ademas que el sentimiento nacionalista que todos llevamos debe ser una cuestion privada, como la religion, de libre practica cultural en Democracia. Lo que no acepto es la envidia de Estado por cuestiones de ambicion de poder de la clase politica. El humanismo esta por encima de cualquier sentimiento nacional y lo empequeñece hasta la brizna y el que lo alaba se convierte en esta.
    ¿Para cuándo algo de Kropotkin, Oliver?
    Un abrazo.

  4. ferrancab:

    Estimado Oliver:
    No puedo responder en representación de todos los nacionalistas, ni nunca jamás quisiera sentirme legitimado para hacerlo, pero por supuesto que intentaré responder a tus preguntas. Siento decepcionarte pero he de admitir que no se contestar a la primera de tus cuestiones. No logro discernir entre el sentimiento nacional y el patriótico. Pero para evitar que mi incapacidad pueda ser interpretada como una evasión, debo decir que gusto de considerarme digno de tu dedicatoria. Cuándo me definí como “nacionalista que reniega del discurso patriótico” quería expresar que, a pesar de votar partidos nacionalistas, reniego del discurso que fomenta la confrontación, que habla de Catalunya en vez de hablar de los catalanes, etc. En éste sentido respondo a la segunda pregunta.

    Como es sabido hay nacionalistas que no sólo están dispuestos a construir un Estado sino un totalitarismo. Un totalitarismo dónde los partidos ya no sólo no nacionalistas sino no izquierdistas (la mayoría de los nacionalistas en Catalunya se llaman izquierdistas) no tengan cabida. Nunca está de más decir que no es esta mi voluntad. Mis aspiraciones nacionalistas están precisamente al servicio del pueblo, pueblo catalán. Deseo un reconocimiento de nuestra nacionalidad histórica para defender el derecho de los catalanes a decidir sobre su futuro (el reconocimiento como nación cómo requisito para el derecho de autodeterminación, por lo tanto). Y si defiendo esta postura y apuesto por un Estado propio es para hacer más cercanas las instituciones al pueblo. Más cercanas en el sentido de que, por ejemplo, el Estatuto sea auténticamente la ley suprema que se dan los catalanes a sí mismos y que, por lo tanto, sean los catalanes y no el gobierno de Madrid y un partido catalán quien decida su forma de gobierno.

    El problema de mi “separatismo” no se fundamenta en el enfrentamiento con España sino en aumentar la libertad -entendiendola al modo republicano de no-dominación- de los ciudadanos. De lo que se trata es de aumentar mi poder sobre las legislaciones a las que me debo someter y en este sentido el Parlamento catalán me resulta más cercano (y no sólo por cuestiones geográficas) que el Congreso de los Diputados que se suele considerar desde aquí como un padre al que pedir permiso.

    Creyendo que los catalanes no somos ni más ni menos “adultos” que el resto del Estado (y visto lo visto en el proceso estatutario no me extrañará que alguien se sienta ofendido) defiendo que nadie excepto nosotros mismos tengamos derecho a elegir nuestro futuro como entidad (llámele nacional o lo que sea). Si no he dicho eso que suele acompañar mi última afirmación (un “en paz”) es porque no quiero dar a entender que la realidad en Cataluña sea equiparable al País Vasco en lo que a limitaciones de la libertad se refiere.
    Espero que mi respuesta haya sido suficientemente clara (debo admitir mis dudas al respecto). No hay que decir que no me siento comprometido sino al contrario halagado por tu interés. Muchas gracias.
    Un cordial saludo,
    Ferran

  5. oliver:

    Estimado David:

    ¿Para cuándo Kropotkin? Para ahora mismo. Tenía en borrador algo suyo sobre el Estado. Acabo de publicarlo, después de llegar del trabajo de la mañana, al leer tu sugerencia.

    Te lo dedico con afecto. Cuando nos conozcamos personalmente, ¿de cuántas cosas tendremos que hablar, verdad?

    Un abrazo.

  6. oliver:

    Estimado Ferran:

    Muchas gracias por tu respuesta franca y clara. No esperaba menos de tí. Ahora mismo no puedo contestarte con el detenimiento que deseo porque tengo que ocuparme con urgencia de un asunto relacionado con el MCRC.

    Sólo te adelanto una cosa, aun a riesgo de pretender interpretar tu pensamiento y equivocarme: tú eres un demócrata que anhela la instauración de la República Constitucional. La falta de libertad política es inherente al sistema actual de la Monarquía de partidos y no se solucionará con la fragmentación de España, sino con la instauración de un régimen político democrático, es decir, con separación de poderes en el Estado y con la apropiación, legal y legítima, por los ciudadanos del poder de elegir, controlar y deponer a sus representantes en los ayuntamientos, el parlamento y el gobierno.

    Únete a nuestro Movimiento Ciudadano y lucha por esa libertad de la que los partidos políticos del actual sistema se consideran albaceas, en su propio beneficio, tratándonos a todos los españoles como súbditos – que no ciudadanos- menores de edad y estúpidos.

    Si los partidos estatales actúan así, no es menor, sino mayor, el peligro que se cierne sobre comunidades como la catalana y la vasca, que en manos de los partidos nacionalistas sufrirán un totalitarismo -y un centralismo periférico- que hará palidecer al del régimen franquista.

    Seguiremos hablando de este asunto crucial para el porvenir de España, los pueblos y nacionalidades que la componen y, sobre todo, de los sufridos ciudadanos que aquí residimos.

    Los españoles no nos merecemos esta dictadura de partidos, sean centralistas o nacionalistas, de izquierdas o de derechas. Como titulé en un post, que tal vez hayas leído, cuando la dictadura intelectual y política del sistema muestra su peor rostro, permanezcamos despiertos. Ni con la izquierda ni con la derecha: ¡DESPIERTOS!

    Un abrazo, amigo Ferran.

  7. Asociación Libre de Ciudadanos por la Democracia » Blog Archive » ¿Nacionalismo o patriotismo?:

    [...] que había publicado en Filosofía Digital con motivo del referéndum sobre el Estatuto catalán: EL NACIONALISMO, UN HECHO HISTÓRICO INOFENSIVO. Allí se incluye un breve intercambio que mantuve con Ferran, un amigo bloggero catalán, que se [...]

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