¡LÁNZATE A AMAR, NO PIERDAS ESTE INSTANTE!, por Omar Jayyam
“Ser libre de incredulidad y de fe es mi religión.
Beber vino y estar alegre es mi modo.
Dije al universo, ¡oh novia!, ¿cuál es tu regalo de prometida?
Dijo: mi regalo de prometida es tu corazón gozoso.”
* * * * * *
* * *
Henos aquí con juglar, vino y rincón de la taberna,
con posos del vino en la ropa, la copa, el corazón y el alma,
sin fe en la clemencia y sin temor al castigo,
sin sumisión al aire, el fuego, la tierra y el agua.
* * *
Hoy, el mañana no está a tu alcance
y locura es pensar en el mañana.
Del resto de la vida no sabemos el precio.
¡Lánzate a amar; no pierdas este instante!
* * *
¡Oh, corazón!, pues te entristece el mundo,
de pronto el alma pura de tu cuerpo alejas.
Siéntate en la hierba y goza de tus días,
antes de que brote, de tu tierra, hierba.
* * *
Como agua en el arroyo o viento en el oasis,
los días uno, dos y tres del paso de la vida.
Mas hay dos días que no turban mi juicio:
el día que ha de ser y el día que ha partido.
* * *
Cuando el ruiseñor halló la vía del jardín,
el rostro de la rosa y la copa halló sonrientes.
Se acercó y, espontánea, su lengua vertió en mi oído:
goza hoy que el tiempo pasado es huidizo.
* * *
No están al alcance verdad ni certeza,
mas, sobre la duda, la vida entera no hemos de apoyar.
¡Cuida no soltar de la mano la copa de vino!,
sea en la ignorancia, sea en la agudeza, sea en la ebriedad.
* * *
En el círculo que es nuestro ir y venir,
cuyo principio y fin son invisibles…
Nadie en este concepto halla verdad,
que este venir ¿de dónde viene? y este ir ¿adónde va?
* * *
Me dicen que el infierno pertenece al borracho.
Es un dicho erróneo, no hay que creer en él.
Si enamorado y bebedor al infierno estuvieran destinados,
vacío verías mañana el paraíso tal la palma de la mano.
* * *
* * *
Yo nada sé; el que me creó,
hombre del infierno me hizo o del paraíso.
Una copa, una hermosa y un laúd a la orilla del campo,
estas tres cosas para mí al contado, y para tí el cielo prometido.
* * *
Cada partícula que en la tierra ha existido,
antes que tú y yo fue corona y sello de un anillo.
Lava con vergüenza el polvo del rostro amado
porque también aquél fue rostro de un enamorado.
* * *
Los que poseían la ciencia y la sabiduría,
suma de perfección, vela encendida de sus compañeros,
no pudieron hallar la salida de esta noche oscura,
contaron fábulas y se durmieron.
* * *
Los que son ancianos y los que son jóvenes
todos corren un tiempo en pos de su deseo.
Este viejo universo para nadie permanecerá:
se fueron y nos vamos, otros vendrán y partirán.
* * *
Dejaremos de ser y harto tiempo seguirá el universo.
Ni nombre ni señal de nosotros habrá.
Antes no existíamos y no había defecto.
Sucederá lo mismo cuando ya no estemos.
* * *
Aquel que en el mundo tiene un trozo de pan
y tiene un nido para cobijarse,
de nadie es servidor, ni es amo de nadie.
Dile: por tu vida sé alegre, que puedes gozar.
* * *
Al aliento que pasa por tus días,
no lo dejes pasar sin alegría.
¡Atento! La locura del mundo se invierte:
pasa, como tu pasar, la vida.
* * *
* * *
Todo misterio que el corazón del sabio alberga,
más que el pájaro Anqa, oculto debe estar,
pues por estar oculta en la concha se convierte en perla
la gota que es misterio del corazón del mar.
* * *
De la ciencia jamás mi corazón quedó apartado.
Los misterios que no se descifraban eran pocos.
Día y noche en el empeño, llevo setenta y dos años
y me ha quedado claro que nada queda claro.
* * *
Hubo una gota de agua y se hundió en el mar.
De polvo una partícula a la tierra se unió.
Tu llegada y partida ¿qué es en este mundo?
Una ligera mosca apareció y desapareció.
* * *
¿Qué alivio buscas en lo existente, amigo,
y en pensamientos vanos dejas el alma y el corazón contritos?
Vive alegre y con gozo por el mundo pasa,
que en el principio nadie contó contigo.
* * *
Jayyam, si te entregas al vino, sé alegre.
Si una belleza de cara de luna te acompaña, sé alegre.
Pues concluye la labor del universo en la inexistencia,
como si no existieras, ya que existes, sé alegre.
* * *
Junto a una bella tal ciprés esbelta y tersa como rosa,
no sueltes de la flor, las faldas, ni del vino, la copa,
que el viento de la muerte marchitará de pronto
los pétalos de la vida como el ropaje de la rosa.
* * *
Sobre el tapiz terrestre veo a seres dormidos.
Debajo de la tierra veo a los muertos.
Por mucho que el desierto de no existencia observe,
veo a los no venidos, veo a los que partieron.
* * *
* * *
No puedo esconder el sol en el barro.
No puedo decir los misterios del universo.
Del mar de mi mente, la inteligencia sacó una perla,
que, preso en temor, pulir no puedo.
* * *
Por error dijo el enemigo que soy filósofo.
Dios sabe que no soy lo que dijo que soy.
Heme aquí bien sumido en un nido de penas,
pues menos soy de lo que sé que soy.
* * *
¡Oh vista, si no eres ciega mira la tumba!
Un mundo lleno de agitación y de emociones, mira.
Reyes, jefes, caudillos son alimento de la tierra;
caras de luna, manjar en boca de una hormiga.
* * *
Unos piensan en el camino de la religión,
otros creen estar en la vía cierta.
Temo que un día se levante una voz:
¡oh, ignorantes!, la vía no es aquélla ni ésta.
* * *
Los bienes del mundo con que comes o vistes
sin remedio deberás conseguirlos.
Lo demás, advierte, de valor carece,
no vendas tu vida por lo vano o huero.
* * *
Si la venida dependiera de mí, no vendría.
¿Cuándo me iría, si la partida de mí dependiera?
¿No sería mejor que en este mundo en ruinas,
ni venida ni partida, ni existencia hubiera?
* * *
OMAR JAYYAM, poeta, astrónomo, matemático y filósofo persa que vivió entre los siglos XI y XII. Rubayat, traducción del persa por Clara Janés Nadal y Ahmad Mohammad. Alianza Editorial, 2006. Datos biográficos: wikipedia. [FD, 05/11/2006]
10 comentarios »
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October 1st, 2009 @ 12:36 am
Bebe vino, pues pronto has de yacer bajo tierra y sin amigos.
O.Kayyam
October 1st, 2009 @ 12:39 am
Santiago Ruiz es una buena opción.
Un abrazo, … hips!
October 1st, 2009 @ 11:09 am
No soy muy bebedor, pero el que no sabe disfrutar de todos los placeres inocentes que le ofrece la vida, es un inútil para sí mismo, y un muermo para sus camaradas y amigos.
Probaré ese albariño que nos aconsejas, a ser posible con un rodaballo al horno. Y tengo intención, en breve, de invitarte a disfrutarlos juntos… donde termina la tierra.
Un sobrio (de momento) abrazo.
October 1st, 2009 @ 9:08 pm
Lo espero con impaciencia.
Un abrazo.
P.D. Ojo con los Rodaballos, son de acuicultura, casi siempre (los “salvajes” se distinguen por su tamaño, son los más grandes).
Por aquí, el “peixe” se hace a la BRASA. Es espectacular.
October 1st, 2009 @ 10:05 pm
¡Ah, carallo! No lo sabía. Así que lo probaremos a la brasa, ¿eh? Confío en tu mejor criterio, que yo de “peixes” no controlo nada. A lo más que he llegado es a pescador de hombres, y la red que usé estaba rota.
Abrazos.
October 2nd, 2009 @ 1:01 am
Tras el Rayo de Sol
El Misterio tras el Sol movió el destino del Hombre. Su ansia de saber, le hizo escalar glaciares y montañas sin fin, cruzar ríos, praderas y desiertos ardientes. Buscando dónde, cada día, muere el sol.
Con la Piedra, el Druida adoró al Sol. Conoció que, con el viento, el fuego se aviva. Y también que, con el agua, se apaga.
Y allí, en el Mar del Fin del Mundo, vieron como cada la noche nacía de un baño del Sol. Vieron su Luz, que formaba parte de un agua en la que, sin apagarse, resplandecía. Luego vieron que se iba.
Buscando la caída del Sol en el horizonte, cada día, aquí en el “Mar de Fora”, compruebo la inmensidad de los Océanos, y con ella, de La Tierra. Veo el Sol en el otro lado del mundo. Aquí muere, pero allí nace.
Miro más lejos. Miro al mismo Sol. Y recuerdo como sus rayos, acariciando mi piel, con el calor de la arena, me proporcionan placer. Pero no fuerza, sino fatiga.
Y me pregunté: si sus Rayos me dan energía, ¿porque me siento cansado? Y esperé al día siguiente para responder.
Pero esa noche, miré la Luna. Y en ella vi la fuerza de la marea. Y las pasiones humanas. Y, a su alrededor, las Estrellas.
Esa noche, una de ellas me habló en sueños. Me dijo que ella era yo. Me dijo que su Luz salía de mi interior. Y me explicó los secretos del Universo. Y, después, yo le pregunté sobre la vida.
¿Y que te contestó?, preguntaréis. Pues, me miró y, entonces, me sentí como ella. Dejamos de estar separados y nos convertimos en uno.
Ahora, os miro a vosotros y siento lo mismo. Siento que somos hijos de un mismo Padre, que está en todos; y que todo es uno. No hay arriba ni abajo, ni mucho ni poco; no tiene medida ni fin. No tiene principio, porque ES. Somos.
Y llegará el día en que seremos, a la vez, Libres y Conscientes. Y ese día, unos y otros, nos miraremos. Y nos sorprendamos, al ver en cada uno una estrella. Y se iluminará la Luna. Porque, entonces, verdaderamente, seremos el Sol.
Un abrazo.
Jesús Díaz Formoso
October 2nd, 2009 @ 1:11 am
Algo corregido, el mismo cuento:
Tras el Rayo de Sol
El Misterio tras el Sol movió el destino del Hombre. Su ansia de saber, le hizo escalar glaciares y montañas sin fin, cruzar ríos, praderas y desiertos ardientes. Buscando dónde, cada día, muere el sol.
Con la Piedra, el Druida adoró al Sol. Conoció que, con el viento, el fuego se aviva. Y también que, con el agua, se apaga.
Y allí, en el Mar del Fin del Mundo, vieron como la noche nacía del baño del Sol. Vieron su Luz, que formaba parte de un agua en la que, sin apagarse, resplandecía. Luego vieron que se iba.
Buscando la caída del Sol en el horizonte, cada día, aquí en el “Mar de Fora”, compruebo la inmensidad de los Océanos, y con ella, de La Tierra. Veo el Sol en el otro lado del mundo. Aquí muere, pero allí nace.
Miro más lejos. Miro al mismo Sol. Y recuerdo como sus rayos, acariciando mi piel, con el calor de la arena, me proporcionan placer. Pero no fuerza, sino fatiga.
Y me pregunté: si sus Rayos me dan energía, ¿porque me siento cansado? Y esperé al día siguiente para responder.
Pero esa noche, miré la Luna. Y en ella vi la fuerza de la marea. Y las pasiones humanas. Y, a su alrededor, las Estrellas.
Esa noche, una de ellas me habló en sueños. Me dijo que ella era yo. Me dijo que su Luz salía de mi interior. Y me explicó los secretos del Universo. Y, después, yo le pregunté sobre la vida.
¿Y que te contestó?, preguntaréis. Pues, me miró y, entonces, me sentí ella. Dejamos de estar separados y nos convertimos en uno.
Ahora, os miro a vosotros y siento lo mismo. Siento que somos hijos de un mismo Padre, que está en todos; y que todo es uno. No hay arriba ni abajo, ni mucho ni poco; no tiene medida ni fin. No tiene principio, porque ES. Somos.
Y llegará el día en que seremos, a la vez, Libres y Conscientes. Y ese día, unos y otros, nos miraremos. Y nos sorprenderemos de ver, en cada uno, una estrella. Y se iluminará la Luna. Porque entonces, verdaderamente, seremos el Sol.
Un abrazo.
Jesús Díaz Formoso
October 2nd, 2009 @ 8:42 pm
Gracias por ese bonito y sugerente relato, Jesús. Voy a publicar, con tu permiso, la versión corregida.
Un cordial saludo.
October 2nd, 2009 @ 9:55 pm
Querido amigo, aunque, en efecto, el cuento es de mi “autoría”, creo que, en realidad, no es mio. Yo solo lo escribí. Alguien, o algo, me lo sopló al oído.
Me alegro de que te haya gustado. A mi me encantó. Después del “trance” de escribirlo, pude disfrutar del gozo de releerlo.
Quizás, la firma de anónimo estaría bien. Lo dejo a tu criterio. Tú has sido la Musa inspiradora.
Un fuerte abrazo.
October 3rd, 2009 @ 5:24 am
Chakras. Trinidades. Árboles de la Vida. Senderos.
Miden el Infinito. Quieren compartimentar lo que no admite división.
Obtusos: Ni entienden, ni creen.
Es simple: Es UNO. Somos UNO.
No solo somos materia consciente. Somos LUZ indivisible, que nos vemos forzados a interpretar en la materia por medio de nuestros “sentidos”.
El maravilloso Misterio es el Hombre: Luz percibida como Materia, por un ente espiritualmente consciente.
La Luz es y esta en todo. Pero por medio del Hombre, interactúa consigo misma.
Solo lo entenderás si prescindes de tu pensamiento, de tu cuerpo. Solo lo entenderás con tu Espíritu.
Es la Luz de la Vida.